Los Gobiernos de Alfonso XII.

mariano
Fue hijo de Luis de Francia Roca de Togores y Valcárcel, II Conde de Pinohermoso y de María Francisca de Paula Carrasco y Arce, VI Condesa de Villaleal. Su hermano primogénito, Juan Roca de Togores y Carrasco ostentó el título de III Conde de Pinohermoso.
Nació en Albacete el 17 de agosto de 1812, durante el trayecto de vuelta familiar desde Madrid hasta Orihuela. Residió en Orihuela en el Palacio familiar que su padre el Conde de Pinohermoso (actualmente Ducado de Pinohermoso) tenía junto a la Catedral oriolana (convertido en la Biblioteca Pública del Estado Fernando de Loazes).
Primer marqués de Molins (15-IX-1848) en honor a la pedanía oriolana de Molins, vizconde de Rocamora, Caballero de la Gran Orden de caballería del Toisón de Oro, Gran Cruz de la Orden de Carlos III, Caballero de las Órdenes de San Juan y de la de Calatrava, Maestrante de Valencia, Gran Cruz de la Legión de Honor; Embajador de España en Francia, Diputado y Senador vitalicio del Reino, Ministro de Marina, Fomento y de Estado; Académico de las Reales Academias de Historia, de Bellas Artes de San Fernando y de la de Ciencias Morales y Políticas.
Casó en primeras nupcias el 10-IV-1833 en Valencia (San Andrés) con María Teresa de Togores y Alburquerque, fallecida en 1842, de la que tuvo dos hijos, y en segundas nupcias (10-V-1849) en Madrid (San Luis) con María del Carmen de Aguirre-Solarte y Alcíbar, de la que tuvo otros cinco. Fue nombrado Grande de España en 1863 y condecorado con la Orden del Toisón de Oro, perteneciendo así a una de las pocas familias españolas (fuera de la real Familia) en la que varios de sus miembros pertenecían a esta orden, ya que su hermano mayor Joaquín, Conde de Pinohermoso también lo poseía.
Como escritor cultivó todos los géneros, desde el drama histórico hasta la seguidilla popular. Imprimió unas Obras poéticas (1851) donde se mezclan las piezas neoclásicas y románticas. En sus romances jocosos y letrillas hay verdadera gracia y alegría; imitó a Ángel de Saavedra, Duque de Rivas, en sus leyendas (como “El cerco de Orihuela”) y romances históricos, llenos de patriotismo y espíritu aristocrático no siempre laudable. También hay poemas de amor y religiosos e intentó la dolora al estilo de Ramón de Campoamor, poeta que conocía bien y al cual dedicó su discurso de ingreso en la Real Academia (1862). Escribió numerosos artículos. Fue un mecenas de las Artes y las Letras y eran famosas sus veladas literarias en su palacio de Madrid, entre las que se reunían los mayores artistas de la capital, entre ellos José Zorrilla y Ramón de Campoamor. En El Parnasillo leyó su drama romántico El Duque de Alba (1831) a Ventura de la Vega, Antonio Gil y Zárate, Patricio de la Escosura, Manuel Bretón de los Herreros, y Larra, de quien era amigo sincero, mucho antes del estreno de los grandes dramas del teatro romántico español, siendo por tanto el introductor del Romanticismo teatral en el país. La dio a las tablas en 1845 con el título La espada de un caballero. Es un drama que mezcla lo trágico y lo cómico y posee una variada versificación. Su obra Doña María de Molina está considerada por Allison Peers y otros tratadistas como uno de los diez mejores dramas del Romanticismo español, es muy fiel a la historia real y no se inspira en el drama de Tirso de Molina sobre el mismo tema, La prudencia en la mujer, que desconocía. Escribió, entre otras obras, Poesías, El Romancero de la Guerra de África con sus amigos Amador de los Ríos, el Duque de Rivas, Severo Catalina, Cervino, Flores, Galiano, Madrazo, Campoamor, Hartzenbusch, Tamayo y De la Vega (Madrid, 1860); La sepultura de Miguel de Cervantes memoria escrita por encargo de la Academia Española y leída á la misma por el Marqués de Molins (Madrid, 1870); ‘Opúsculos críticos y lilerarios, Recuerdos de Salamanca, La Manchega (obra que fue contestada por Luis García Herraiz en Lo Manchego, pues frente a la imagen idílica regional de Roca de Togores, García Herraiz quiso resaltar en su libro, publicado bajo seudónimo, todo lo que le dolía de La Mancha y del carácter de sus paisanos: caciquismo, señoritismo, incultura, clericalismo) y La Peña de los Enamorados. Escribió también biografías: Bretón de los Herreros: recuerdos de su vida y de sus obras (Madrid, 1883).
e alió al partido moderado y se hizo famoso al acusar a Salustiano de Olózaga en 1843. En 1847 fue ministro de Fomento durante tres meses, al ser creada esta cartera, con el duque de Sotomayor; reformó la Real Academia Española (de la Lengua), la Real Academia de la Historia, la Real Academia de Medicina y Ciencias Naturales y la Real Academia de Leyes de estos Reynos y de Derecho Público) y fundó la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas.
De nuevo fue ministro con Narváez (1847 a 1849), sustituyendo a Beltrán de Lis, y con el conde de San Luis (1853 a 1854), desempeñando las dos veces la cartera de Marina. En 1863 fue encargado de la Embajada de España en Londres hasta 1866. Durante la Revolución de 1868 (“La Gloriosa”) redactó la carta que la nobleza española dirigió al príncipe de Asturias, tomó parte muy activa en los trabajos preparatorios de la proclamación del príncipe Alfonso, contribuyendo a la concesión de plenos poderes por la reina Isabel II a Antonio Cánovas del Castillo y formó parte del Ministerio de Regencia presidido por el mismo. Al producirse la Restauración desempeñó la cartera de Marina nuevamente en el Ministerio-Regencia y acompañó a Alfonso XII en su viaje desde Marsella a Madrid. Al concluir sus tareas en este Ministerio fue embajador en París hasta 1881 y después en la Santa Sede, negociando en 1885 con el pontífice León XIII el arreglo pacífico de la cuestión de las Carolinas. De regreso a España dirigió hasta su muerte la minoría conservadora en el Senado, del que era miembro vitalicio. En total fue Ministro de Marina en 7 ocasiones entre los años 1847 y 1879, contribuyendo a la modernización de la marina española.