Historias de la historia de España; Cap. 41. Érase un 7 de noviembre, ¿un traidor?, ¿un héroe? y sí un regicidio.

vellido

Fernando I de León dejó dispuesto que, a su muerte, el conjunto de territorios que heredara se dividiera entre sus tres hijos. Por una serie de carambolas del destino, este hijo de Sancho el Mayor de Navarra había recibido el título de conde de Castilla y se convirtió después en rey de León por su matrimonio con Sancha, hermana del rey leonés Bermudo III, último de la dinastía astur, quien murió sin descendencia en Tamarón.
Según ese testamento, el reino de León -”el principal-” quedaría en manos de su hijo favorito, Alfonso; el condado de Castilla (que de esta manera se convertía en reino), iría a parar al primogénito, Sancho; y los señoríos de Toro y Zamora, dentro del reino leonés, a Elvira y a Urraca.
El caso es que Sancho no aceptó tal testamento e invadió el reino de León, sometiendo a un durísimo cerco a la ciudad de Zamora, donde Urraca se había hecho fuerte y se negaba a entregar la plaza.
Según la leyenda, el 6 de octubre de 1072, mientras Sancho II sitiaba la ciudad de Zamora que defendía su hermana Urraca, Vellido Dolfos salió de Zamora hacia el campamento castellano y concertó una entrevista a solas con Sancho, fingiendo que tenía profundos desacuerdos con el gobernador de dicha plaza, Arias González, y pidió a los sitiadores que lo aceptasen en sus filas. Prometió a Sancho enseñarle los puntos más vulnerables de la muralla zamorana, para lo que ambos salieron de noche en dirección a la misma. A los pies de la muralla y protegido por la oscuridad, Dolfos atravesó «las espaldas» de Sancho con el venablo dorado del propio monarca.
Las crónicas cuentan que, tras el asesinato, el Cid, extrañado por la apresurada huida pero sin saber lo que acababa de hacer, persiguió a Dolfos mientras huía hacia las murallas de Zamora y las cruzaba por un portillo. En los años 50 del s. XX, se descubre una puerta en el lienzo noroeste del Castillo de Zamora, a la que se denominó como «Portillo de la Traición». En el 2009, el ayuntamiento de la ciudad cambió su nombre por «Portillo de la Lealtad», invirtiendo el punto de vista castellano a uno leonés en la interpretación de la leyenda de Vellido Dolfos. Ya en Zamora, Vellido Dolfos dio a entender a todos que doña Urraca había aprobado el magnicidio, con la pretensión de romper el cerco de Zamora, y tal vez esperando aquel que, con tal gesto, lograría favores políticos e incluso casarse con la infanta.
La historia
Desde el punto de vista estrictamente histórico, el rey Sancho murió en el transcurso del sitio de Zamora, si bien se desconoce la razón exacta de su muerte. La Historia Roderici, la fuente más fidedigna y amplia de que disponemos acerca de estos acontecimientos, no recoge ninguna noticia de que la muerte de Sancho II de Castilla se debiera a una traición.
La muerte de Sancho II supuso un importante vuelco en la historia de España, ya que el trono de Castilla y Galicia fue asumido por Alfonso VI de León, hermano de los otros dos reyes y en ese momento refugiado en Toledo.
Sus orígenes literarios
La leyenda de Vellido Dolfos aparece en el Cantar de Sancho II, un cantar de gesta cuyo asunto aparece en la Crónica najerense —que posiblemente se basa en un hipotético poema latino llamado Carmen de morte Sanctii Regis—, y en distintas ampliaciones de la Estoria de España y sus descendientes: la Crónica de los reyes de Castilla, la Crónica del Cid, la Crónica abreviada de Diego de Valera o el Valerio de las historias escolásticas y de España y el Compendio historial, ambas de Diego Rodríguez de Almela, entre otras. Por otro lado, el personaje y la traición de Vellido Dolfos fue objeto de una amplia recreación literaria en el romancero.
«Resulta paradójico que durante casi 1.000 años se haya considerado en la misma Zamora a Bellido Dolfos como un traidor, cuando su acción supuso la liberación de la ciudad del asedio a que la tenía sometida el rey de Castilla», comunican desde el colectivo Ciudadanos del Reino de León, para quienes este nuevo hito supone un acto definitivo de justicia dentro de una serie de acciones en las que se cuentan la intención reciente del Ayuntamiento de León de llamar a una calle «héroe Vellido Dolfos» o el trabajo del juez zamorano Federico Acosta, que escribió en 1970 Proceso por traición , obra de teatro pionera en restaurar su memoria. A su muerte, su hija María del Carmen continúa aquella labor convocando en su honor un certamen internacional de poesía.