Francisco Mourelle da Rua.

MourelledelaRua_PortadaBiografia
Francisco Mourelle da Rua fué uno de esos marinos ilustrados, que regalaron de nombres españoles las tierras del mundo. Participó en la exploración de Alaska en pleno siglo XVIII siendo esta, la última gran epopeya de la Armada Española. Sus hazañas alcanzan también al descubrimiento de islas en el Pacífico sur, Tonga es su gran exponente.
En la biografia de Amancio Landin Carrasco señala que a los cuarenta y cinco años de edad, su balance de navegación tenía en su haber: 19 grandes viajes, seis de ellos de más de un año de duración, tres viajes de descubrimiento por el Pacífico, y una suma aproximada de 4.950 días de mar, lo que hace un total de 13 años y medio embarcado. Pemón Bouzas (1) recuerda también que aún ahora, se puede sentir la presencia española en la costa oeste de Norteamérica en las más de 1.100 bahías, puertos o ciudades con nombres españoles.
Un poco de historia
El despertar de la edad moderna se movió en torno al mercado de las especias, el petróleo de la época, mercancías preciosas llegadas desde el lejano oriente y que marcaban el nivel de riqueza de una persona, familia o país. En busca de una nueva ruta Colón llega a América. Pero la búsqueda y el control de nuevas rutas que asegurasen ese flujo mercantil al Viejo Mundo siguió siendo durante siglos la obsesión de los grandes y no tan grandes navegantes. En esa colosal disputa por el dominio de los mares la ciudad de Coruña (2) escribió páginas gloriosas que lamentablemente pocos recuerdan.
Este es el caso del marino vasco Andrés de Urdaneta, que el 24 de julio de 1525 zarpó del puerto coruñés en una expedición de siete naves enviada por Carlos V con destino a las Molucas, islas ricas en clavo, canela y nuez moscada, que se disputaban los entonces poderosos imperios ultramarinos de España y Portugal. Urdaneta era apenas un aprendiz de 17 años, pero murieron tantos marineros tras el enfrentamiento con los lusos durante el viaje que acabó segundo de a bordo.
Pocos años después, el 21 de julio de 1588 abandonó el puerto coruñés la “Grande y Felicísima Armada”, más conocida como la Armada Invencible, después de ser pertrechada tras haber zarpado el 20 de mayo de Lisboa. Apenas hubo zarpado la Armada las galernas dispersaron la flota, empujando a algunos barcos al sureste de Inglaterra y a otros hacia el golfo de Vizcaya, llevando más de un mes el volver a reunir la flota.
Otra de las imborrables expediciones que zarparon del puerto de La Coruña fue un 30 de noviembre de 1803, la “Real Expedición Filantrópica de la Vacuna”, conocida comunmente como Expedición Balmis. Una expedición de carácter filantrópico, apoyada y sufragada por el rey Carlos IV, que dio la vuelta al mundo de 1803 a 1814. Su objetivo era que la vacuna de la viruela alcanzase todos los rincones del Imperio Español, ya que la alta mortandad del virus estaba ocasionando la muerte de miles de niños. El médico de la corte Dr. Javier Balmis realiza una campaña de vacunación masiva de niños a lo largo del imperio. Esta es considerada la primera expedición sanitaria internacional en la historia, podríamos decir que fue los cimientos de las modernas ONGs.
Pero una de las más desconocidas es la de la exploración de Alaska. Francisco Antonio Mourelle da Rúa, un marino de Corme (Coruña), siguiendo la ruta de las especias se internó en busca del “Paso del norte” en los desconocidos y gélidos mares siendo el primer europeo en explorar la remota tierra de Alaska, hazaña que los ingleses atribuyen a James Cook, que ciertamente aunque fue de los primeros en llegar allí lo hizo gracias a los mapas elaborados por el marino coruñés.
El marino
Francisco Antonio Mourelle da Rua, nació en San Adrián de Corme, parroquia de Gondomíl, en la provincia de La Coruña el 17 de Julio de 1750. Desde joven, Mourelle sintió la llamada del mar pero la exigua fortuna paterna —era hijo de pescadores— no le permitió ingresar en la muy prestigiosa Real Compañía de Guardiamarinas de Cádiz, teniendo que conformarse con ingresar en la Academia de Pilotos del Ferrol en 1763. En 1766 obtiene su título de piloto.
Su expediente dice de él: “domina la construcción y uso del cuadrante de reducción, demostró un punto de diversos bordos de abatimiento, variación y corrientes, la trigonometría plana, con sus respectivas demostraciones, esfera terráquea y un problema curioso”.
Tras ingresar en la Armada a partir de 1770 navegó llevando tropas a Puerto Rico, en 1772 embarcado en la corbeta “Dolores”, como segundo piloto, reconoce los montes de la Guayana hasta la isla de Trinidad de barlovento. Durante 1773 estuvo en las Antillas. En enero de 1775 es nombrado primer piloto del puerto de San Blas en México, punto de partida para los reconocimientos hidrográficos españoles en Alta California. Allí conoce a Juan Francisco Bodega con quien hará un excelente binomio y con quien navegará a partir de ese año.
El conde Lacey embajador español en Rusia obtuvo un plano de la costa de Alaska que ya había sido visitada ya por Vitus Bering y por Tchirikov, los españoles querían evitar que los rusos acabaran dominando la costa noroccidental de América y organizaron diversas expediciones desde la base mejicana de San Blas, la primera de ellasfue la del mallorquín Juan Pérez.
Tres navíos parten de San Blas el día 16 de marzo de 1.775, tres barcos el “Santiago” al mando Bruno de Heceta y Juan Pérez de piloto, la “Sonora” al mando Juan de Ayala, con Francisco Bodega i Quadra de segundo y como piloto Francisco Mourelle. A los tres días de zarpar Ayala cae enfermo, teniendo que volver a San Blas. Nuevamente parten, pero esta vez bajo el mando de Francisco Bodega i Quadra, siendo su segundo Francisco Mourelle. El tercer barco, el “San Carlos”, es un paquebote con provisiones para California. Su misión es llegar a la máxima altura posible de las costas de Alaska, debiendo encontrar los asentamientos rusos y tomar oficialmente la posesión del territorio para España.
El día 12 de Julio llegan a los 47º60′ y deciden tomar posesión de aquellos territorios, bajan a tierra en Isla Dolores (Destruction Island) el padre Benito de la Sierra, el médico Cristóbal Revilla, Juan González y Juan Pérez. A la mañana siguiente en el punto Grenville, en la actualidad el estado de Washington, siete marineros que habían sido enviados a tierra para traer agua y madera fueron masacrados por 300 indígenas a la vista de la tripulación, que estaban demasiado lejos para ayudar. Los indígenas Quinault hasta entonces amistosos, los atacan al tomar tierra cerca de Quinault River matando a cinco marineros, los otros dos morirían ahogados en su intento por escapar. En memoria de aquella desgracia llamaron a este lugar “Punta de los Mártires” (Grenville Point).
En la noche del 29 de julio la “Santiago” con Juan Pérez y Bruno de Heceta iniciará el camino de regreso, pero la “Sonora” con Bodega i Quadra y Francisco Mourelle seguirá su camino hacia el norte. A 55º15’N/136º15’O entran en una rada a la que bautizan puerto Bucarelli (Bucarelli Sound), entrarían probablemente por el pasaje de Meares. El 14 de agosto están a 57 grados norte, donde ven una montaña nevada a la que llaman Monte Jacinto (Mt Edgecumbe).
El 15 de agosto llegan hasta los 60º13’N, a una isla que bautizan como “Puerto de Santiago” tras tomar posesión de ella y de toda la zona en el nombre de Carlos III, rey de España y de las Indias Occidentales, reciben la visita de los Umiaks, una raza esquimal. El regreso tiene que anticiparse por causa del escorbuto, el 7 de octubre recalan en Monterrey y el 20 de noviembre atracan en San Blas de Nayarit.
Durante la expedición 1775 Mourelle había guardado un diario. Por razones desconocidas, no se sabe a ciencia cierta que pasó con el famoso diario del viaje, pero este apareció en Inglaterra cayendo en manos de James Barrington (3) que lo publicó en 1781. Lo que si se sabe a ciencia cierta es que James Cook lo estudió confienzudamente antes de partir para su expedición de 1776.
Mourelle es ascendido en 1776 a Alférez de Fragata. En 11 de Febrero de 1779, un año después de que James Cook hubiera visitado Nootka, parten de nuevo de San Blas con destino norte con las fragatas “Princesa” (también conocida como “Nuestra Sra. del Remedio”) mandada por Bodega i Quadra, con Francisco Mourelle de segundo y la “Favorita” (llamada también “Nuestra Sra. del Rosario”), una fragata mandada por Ignacio Arteaga, yendo como segundo Fernando Quirós. Aunque su intención era llegar hasta Siberia, violentas tempestades se lo impiden obligándoles a regresar, siendo destinado a Manila posteriormente.
El 3 de Mayo entran en la rada de Bucarelli y en junio están en Santa Cruz, isla Suemez. El 1 de Julio divisan el monte San Elías de 5.589 metros y el 22 de julio fondean frente a la isla Magdalena actual Hinchinbrooks. El 3 de agosto ven el volcán Iliamna, regresando a San Blas el 30 de Octubre de 1779.
En 1780 es ascendido a alférez de Navío, en septiembre el gobernador de Filipinas José Basco y Vargas le confió el mando de la fragata “Princesa” y le ordena llevar ciertos documentos importantes para el virrey de México. El 10 de noviembre parte de Sisiran costa oriental de Luzón en Filipinas, navegando entre las islas Palaos y Yap sin divisarlas, y cruzan la línea equinoccial. Durante este viaje atravesará el océano Pacífico descubriendo numerosas islas en la zona de las islas Salomón como la Isla Ermitaño, cuyo nombre perdura y otras islas que él llamó San Francisco, San José y San Antonio hoy en día denominadas Simberi, Mabua y Tabar.
A partir del 7 de enero navegan entre las Mil islas, Archipiélago Almirantazgo (grupo Niningo Arch. Admiralty), pasan por “Los ermitaños” (Emirau), Grupos de San Matías, Lihir, Feni y Verdes. Pasan al norte de la isla más grande, La tempestuosa (New Ireland) al nordeste de Nueva Guinea.
El 22 de enero navegan al sur del peligroso arrecife del Roncador denominado también Bajos de la Candelaria. Pretende ir hacía el este, pero se desvían doce grados hacia el sur siguiendo hasta las islas de Rotterdam (Namuka) y Amsterdam (Tonga Tapu)
Las islas Salomón fueron descubiertas por Mendaña en el siglo XVI, pero mal situadas en los mapas posteriores, hasta que el geógrafo Jean Nicolás Buache en 1791, estableció que eran las mismas islas que había descubierto Bouganville en 1766, al sur de Nueva Guinea, y donde había naufragado el barco “La Boussole” en 1788 del explorador La Perouse, los restos de este naufragio fueron descubiertos en el año 2005.
Desviado de la ruta tradicional, Mourelle y su tripulación llegan a Tonga en 26 de Febrero 1781, muy necesitados de avituallamientos y reparaciones. Divisan la primera isla pero no encuentran refugio ni donde fondear, por lo que la llamó Amargura (Fonualei), pasan por Lathe donde algunos indígenas les suben frutas al barco. El 4 de marzo descubrió un excelente puerto en Vava’u, que aún hoy en día se llama Port of Refuge. Allí tuvo ocasión de conocer a un numeroso grupo de isleños que veían por primera vez al hombre blanco. El Tubou, especie de monarca de las islas, mantuvo gran amistad con Mourelle, llegando a ofrecerle a su hija que nuestro marino rechazó cortésmente y les permitió aprovisionarse de agua y frutas frescas. Los españoles estuvieron un mes en este paradisíaco lugar, sin ningún incidente con los indígenas.
El Reino de Tonga es un pequeño país ubicado al este de Australia y al noreste de Nueva Zelanda, al sur del Océano Pacífico. Las islas Tonga fueron colonizadas por seres humanos hacia el año 1200 a.C., tras la gran expansión en la que los pueblos del sureste asiático emigraron a través del Océano Pacífico hacia el este y a través del Océano Índico hasta Madagascar y África oriental hacia el oeste.
Estos polinesios trajeron consigo perros, cerdos, pollos, cerámica, agricultura (en especial cultivo de raíces) y, obviamente, barcos. Se expandieron con rapidez por el conjunto de las islas Tonga. Según la creencia popular, el reino de Tonga sería, de entre las islas de la Polinesia, el primer grupo ocupado por el hombre en la Prehistoria. Más recientemente, aunque siempre antes de la llegada de los europeos, las islas tenían una densidad de población que oscilaba entre los sesenta y los setenta y cinco habitantes por kilómetro cuadrado.
En Tonga se pueden encontrar los restos arqueológicos más antiguos de la Polinesia, siglos antes de que llegaran los europeos, los tonganos edificaron enormes monumentos. Los más importantes son el Ha’amonga (o Trilithon) y los Langi (sepulcros en terrazas). El Ha’amonga tiene cinco metros de altura y consta de tres piedras calizas, cada una de las cuales pesa más de 40 toneladas. Los Langi son pirámides bajas y muy lisas, con dos o tres niveles, que marcan las sepulturas de los reyes primitivos.
A principios del siglo X se establece una monarquía en Tongatapu, de la que el actual rey se dice heredero. En el siglo XIII, su poder llegaba incluso hasta las islas Hawai. En el siglo XVIII, Tonga había unificado todas las tribus y había creado un imperio marítimo que incluía las regiones conquistadas de Fiji. Por aquella época, el Imperio de Tonga contaba con una población de unos 40.000 habitantes.
El dia 12 les invitan a una fiesta con bailes de los nativos, visitan las islas Kao y Culebras. Mourelle denominó al archipiélago Islas de Mayorga, en honor del virrey de Nueva España, Martín de Mayorga, natural de Barcelona. Al grupo Ha’apai lo llamó Islas Gálvez en honor a José de Gálvez, ministro de las Indias. Gracias a sus informes la expedición científica de Bustamante y Malaspina se detuvo en estas islas.
Según el historiador estadounidense Donald C. Cutter “las relaciones y mapas relativos a esta expedición colocan a Mourelle da Rúa a la misma altura que los capitanes Cook, Bougainville, Malaspina y La Pérouse en las exploraciones del Pacífico”. Resulta increíble que hasta casi los 50 años, tras una memorable batalla naval contra los ingleses, no accediera al grado de capitán de fragata, a pesar de sus grandes servicios oceanográficos y de la confianza depositada en él por varios virreyes. Y todo por su origen humilde.
El día 24 de marzo están en Sola (Ata) y el 27 en la isla de José Vázquez, hasta que el 3 de abril llegan a los 30 grados sur. Denomina al archipiélago de Tonga, con el nombre de “Los Amigos”. El 19 de abril intenta regresar a Tonga, el 21 esta en Consolación, el 5 y 6 de mayo en las Tuvalu, recorre Isla Jesús, Gran Cocal y San Agustín.
Está de regreso en Guam el 31 de mayo, marchan de nuevo hacía América el 20 de junio y llegan a San Blas en 27 de septiembre de 1781. Visito Cantón en 1786 y 1787 año en que le ascienden a Teniente de Fragata, y destinado a Méjico.
En abril de 1789 hubo un incidente entre buques españoles y británicos en la bahía de San Lorenzo o de Nootka (4), situada en la costa occidental de la isla de Vancouver. El apresamiento de barcos comerciantes ingleses por los españoles originó una serie de protestas y notas que fueron tomados por el Reino Unido como “casus belli” y encendió una crisis que pudo haber finalizado en guerra abierta entre las dos naciones.
Asentamientos en la isla de Nootka
Es nombrado secretario del Virrey, Conde de Revillagigedo, desde 1790 a 1793. Pero entre ellos a finales de 1791 fue declarado líder de un viaje de exploración programado para el año siguiente. Pero Mourelle cae enfermo y es sustituido por Alcalá-Galiano en otra tentativa real de descubrir el paso del noroeste. En 1792 es destinado a Acapulco, en la costa mejicana del pacifico, un puerto al sur de San Blas de Nayarit donde partían habitualmente las naves hacia Filipinas. 1793 es el año en que regresa a España. Es destinado a los navíos “Oriente”, “San Ildefonso” y “San Agustín” defendiendo con este último el asedio de las tropas francesas a la ciudad de Rosas.
Embarca sucesivamente en el “Ildefonso” y en el “San Agustín” ambos pertenecientes a la escuadra de Lángara. Más adelante, en el navío “Conde Regla” participa en febrero de 1797 en el combate de Cabo San Vicente, tomando el mando de aquél como oficial mas antiguo al fallecer el Jefe de Escuadra y ser herido grave su comandante.
Pasa después al apostadero de Algeciras e interviene en varios ataques a Gibraltar. Asciende en 1799 a Capitán de Fragata, y de Navío en 1806, dándosele el mando del “Glorioso”, sostiene varios combates con las fuerza inglesas.
A partir del año 1800 es nombrado comandante, defiende el estrecho de Gibraltar desde Algeciras y ataca desde allí a buques ingleses, En 1806 es trasladado a Málaga, y en 1808 manda el apostadero de Ceuta, participo en el apresamiento de la flota del almirante Rosilly, En 1809 es destinado a Cádiz siendo el vocal de la Junta de Defensa, es enviado a La Habana y Veracruz en el “Algeciras”.
Asciende en mayo de 1811 a brigadier. Nombrado vocal del Consejo de Guerra de Oficiales Generales para juzgar a los que habían permanecido en territorio ocupado por los franceses.
Manda el “San Julián” en 1815 y en 1818, es nombrado jefe de escuadra con el propósito frustrado de llevar la expedición que tenía que sofocar la revuelta de Buenos Aires, pero al ocurrir la sublevación de Riego toma parte a favor del Rey Fernando VII. Pasa después a las órdenes del capitán general de la Armada, jurando la Constitución y haciéndosela jurar a sus subordinados.
El 24 de mayo de 1820 fallece en Cádiz a los 70 años de edad, descansando sus restos en el Panteón de Marinos Ilustres de la misma ciudad. Hasta su muerte fué laureado por la Armada Española en numerosas ocasiones.
El siglo XVIII se acaba
Francisco Mourelle da Rua es uno de los grandes navegantes, equiparable a los mismísimos Colón, Magallanes o Cook. Pero su enorme figura y hechos, continuan en el limbo de los olvidados debido en gran parte, a su modesta procedencia, una simple familia de pescadores.
Durante el último cuarto del siglo XVIII, los españoles participaron activamente en la búsqueda del paso del noroeste. La primera expedición europea a vela a lo largo de la costa del actual Columbia británica fue una expedición española conducida por Juan Pérez en 1774; navegó desde San Blas en Panamá, hasta la extremidad norte de las islas de la reina Charlotte antes de volver a su punto de la salida.
Apenas un año después, en enero de 1775, Francisco Mourelle da Rua un piloto de 20 años de edad, participa en una segunda expedición exploratoria dirigida por Bruno de Heceta; sus órdenes eran ir hasta los 65 grados de latitud norte. La expedición española que partió hacia Alaska estaba formada por una tripulación de ilustrados con conocimientos sobre botánica, antropología, humanidades y dibujo, en definitiva, una tripulación formada que no iba enarbolando la cruz en una mano y la espada en la otra.
Las expediciones fueron suspendidas por la guerra entre España e Inglaterra, y los viajes de exploración no se reanudaron hasta 1788. Estas expediciones seguían casi siempre el mismo patrón, mientras que unas navegaban por la costa de Alaska, otras lo hacían por el laberinto de las islas, cabos y bahías.
Los españoles fueron a Alaska buscando el conocimiento y el intercambio, no el adoctrinamiento ni la explotación del estilo británico de la época. Por ello anotaron cuidadosamente todo lo relativo a la forma de vida de los nativos, a los que llamaban aborígenes, sus primeras naciones, su vocabulario y sus costumbres de caza y pesca, matrimonio y relaciones entre ellos o con los extranjeros.
Anotaciones en el diario de a bordo de Mourelle:
– “Echamos el ancla, […] nuestro capitán me dió órdenes (estando él enfermo) de desembarcar con algunos de la tripulación, y con las mismas precauciones que en Los Remedios. También me ordenó tomar posesión para su majestad de esta parte de la costa, de nombre Bucarelly. Obedecí sus instrucciones en todos los detalles, sin ver a un sólo indio, aunque había pruebas de que el país era habitado: vi una choza, algunos senderos, y una dependencia de madera.” (Mourelle 1781, 509)
Tanto es así que en la actualidad los movimientos nativos americanistas recurren a los diarios de Mourelle en los tribunales para intentar que las tribus de Alaska recuperen sus derechos de caza y pesca, así como su folclore, cultura y patrimonio artesanal.
Con el siglo XVIII a punto de terminar, España con su imperio en franca decadencia, no podía permitir que otros países fueran los primeros en encontrar el deseado paso, ya que en él descansaba la última oportunidad para resurgir como la gran potencia que había sido desde hacía doscientos años. Pero fue la mala gestión por parte de la corona fue lo que obligó a los españoles a abandonar Alaska.
Por culpa del incidente producido en Nootka, (en la costa occidental de la isla Vancouver en el sur de Columbia Británica, Canadá) que pudo provocar una nueva guerra entre España e Inglaterra, nuestro país tuvo que entregar su base militar a los ingleses así como renunciar a todos sus derechos de explotación de la zona por el Tratado de Nutka (5).
Según Pemón Bouzas (1), Cook emprendió su viaje a Alaska a raíz de la lectura del diario de Mourelle da Rúa, que se publicó de forma clandestina en Inglaterra. Fue a partir de la lectura de estos apuntes cuando Bouzas comenzó a investigar sobre la presencia española en Alaska en 1995 y descubrió que el propósito que guiaba a estos marinos era hallar el mítico “Paso del Noroeste”, un supuesto canal que unía el Océano Pacífico y el Atlántico, punto clave de un tremendo interés estratégico para controlar el comercio de la época de “algo más valioso que el oro”. Las especias, el clavo, la canela y los diferentes tés, que se consideraban altamente afrodisíacas.
Este “Paso del Noroeste” es fundamental sobre la influencia española en el descubrimiento de la costa noroeste de América. El autor sostiene que la leyenda negra de explotación y violación de los derechos de los aborígenes corresponde realmente a los ingleses que “exterminaron a la población”. De hecho, asegura, en diez años desaparecieron más del 50 por ciento de los indígenas. Los españoles intercambiamos objetos de nácar o cuentas de vidrio, de alto valor para los nativos, por arpones, lanzas o máscaras.
Bouzas lamenta el desconocimiento que existe acerca de lo que él llama la “época dorada” de la marina española a partir de 1740, en la que se contaba con marinos de cuidada formación, que eran destinados como espías en diferentes puntos de Europa como Moscú, Londres, París o Amsterdam, donde se estaban desarrollando las nuevas grandes potencias náuticas.
—–
(1) Pemón Bouzas es un escritor y periodista gallego que en su novela “Las luces del norte”, recrea la “última gran epopeya” de la marina española. La exploración de Alaska durante el siglo XVIII, por la cual España se adelantó al legendario explorador británico James Cook.
(2) Estos días se están festejando los actos conmemorativos al otorgamiento de su condición de ciudad. En 1180 el rey Fernando II concede al clero los privilegios de la ciudad en el “Foro dos Crétigos”, a la que se llamaba “Cruña”. Alfonso IX, su hijo, otorgó en junio de 1208 a la urbe el “Fuero de Benavente”, su carta fundacional y todos los privilegios de una ciudad.
(3) Diario de un viaje en 1775, explorando la costa de Norteamérica hacia el norte de California. Relato de Daines Barrington, Londres: J. Nichols.
http://www.abcbookworld.com/view_author.php?id=3014
(4) Incidente de la Bahía de Nootka* (1789 – 1790)
Grave crisis política entre España y el Reino Unido que supuso la liquidación del Pacto de Familia entre España y Francia
http://www.ingenierosdelrey.com/guerras … nootka.htm
* http://es.wikipedia.org/wiki/Nootka
(5) El tratado de Nootka
Mientras tanto, se había firmado en Europa una convención el 28 de octubre de 1790. Este tratado fue el resultado final de los apresamientos de Martínez e Inglaterra hizo valer sus derechos basándose en las expediciones de Cook y la “casa” de Meares cuya verdadera dimensión y calidad entró más tarde en tela de juicio. El tratado exigía el retorno de las “propiedades inglesas” a sus dueños legítimos pero lo más grave era que España renunciaba prácticamente a su soberanía exclusiva en la costa noroeste y los derechos de pesca, navegación, caza de nutrias y comercio de pieles se compartirían entre las dos naciones.
Los detalles de este tratado tardaron bastante en llegar a México y por supuesto, todavía mucho más en llegar a Nootka. No fue sino hasta la primavera de 1792 cuando se juntaron en Nootka los dos comisionados encargados de poner el tratado en ejecución. Don Juan Francisco Manuel de la Bodega y Cuadra comprendió que como no había tierras, ni edificios ni establecimiento alguno que pudiera aceptarse como inglés, no existía un límite. Propuso al comisionado inglés, capitán George Vancouver, que establecieran una línea divisoria. Para esto se abandonaría Nootka y el límite sería el estrecho de Juan de Fuca. Vancouver se negó a aceptar el compromiso y exigió la evacuación inmediata del puerto por parte de España. Como los comisionados no lograron ponerse de acuerdo se enviaron los correspondientes oficios a España y el 11 de enero de 1794 se firmaba en Madrid un “Acuerdo o Convenio” para la ejecución del artículo primero del malhadado tratado.
(Cook, Floodtide, pág. 544 y ss. reproduce el texto completo del tratado de 1790 y del convenio de 1794)
—–
Bibliografía:
Mourelle de la Rúa: Explorador del Pacífico.
Amancio Landín Carraco, 1978
http://dialnet.unirioja.es/servlet/libro?codigo=36881
Luces del norte.
Pemón Bouzas, 2008
http://www.libreriatintas.com/index.php … 3e80cfb/0/
En la red:
http://www.mourelle.net/
http://www.todoababor.es/articulos/mourelle.htm
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