«Retratos de Españoles ilustres» Pedro Sarmiento de Gamboa.

sarmiento
Su lugar de nacimiento es incierto aunque en uno de los juicios que le siguió la Inquisición en Perú declaró haber nacido en Alcalá de Henares hacia 1532, otros biógrafos sostienen que fue Pontevedra, Galicia, de donde era su familia paterna. Tampoco se sabe con certeza el año de su nacimiento, pero se supone que fue entre 1530 y 1532.
Siendo hijo de Bartolomé Sarmiento, natural de Pontevedra, y de María de Gamboa, natural de Bilbao. Algunos historiadores creen que esta declaración de haber nacido en Alcalá de Henares pudo ocurrir durante un viaje circunstancial de sus padres, pues Sarmiento vivió su niñez y juventud en Pontevedra.
Hasta los dieciocho años vivió en la casa paterna, en la pintoresca ría gallega, edad a la que ingresó al servicio militar. Entre 1550 y 1555 estuvo en el ejército al servicio del emperador Carlos I de España. En 1555 cruzó el océano Atlántico y llegó a México donde vivió durante dos años. Poco se sabe de su vida durante este período excepto que tuvo problemas con la Inquisición. El proceso surgió a raíz de una parodia de Auto de Fe, organizada por Sarmiento en favor de los sobrinos del Obispo de Tlaxcala; de resultas del mismo fue sentenciado a azotes en la plaza de Puebla y, probablemente, al destierro. De ahí pasó a Perú donde vivió durante más de veinte años.
Envío de la expedición de Sarmiento de Gamboa al Estrecho 1579
Los ataques de Francis Drake a las costas del pacífico (1578) causaron muchos perjuicios a los españoles. El Virrey de Perú, Francisco de Toledo envió para su captura a Sarmiento de Gamboa pero Drake abandona pronto la zona y los barcos españoles no llegan a divisar a los ingleses. El Virrey ordena en 1579 un viaje de exploración para buscar lugares adecuados para asentar población o fortaleza con artillería. Dispuso de dos navíos bien equipados y pertrechados, y nombró capitán superior de ambos a Pedro Sarmiento de Gamboa, de quien conocía sus anteriores viajes descubridores. En el buque Nuestra Señora de esperanza, elegida como capitana por Sarmiento, viajaba el mismo; y en la otra, la almiranta, el San Francisco, navegaba como almirante Juan de Villalobos. Ambos navíos zarparon el 11 de octubre de 1579 del puerto de El Callao. Las instrucciones recibidas del Virrey fueron celosamente guardadas y observadas, y poco más o menos decían: “Tomaréis posesión en nombre de Su Majestad de todas las tierras de las provincias donde llegaredes”, por lo que se reconocieron concienzudamente el estrecho desde el 24 de enero de 1850 en que entró por la Mar del Sur con la nao Esperanza (la otra huyó por el temporal) hasta el 24 de febrero de 1850 en que salieron a la Mar del Norte, es decir, al Atlántico. La energía y decisión de Sarmiento tropezaron con el hambre y resistencia de la tripulación a quedarse en aquellas inhóspitas tierras y la del almirante Juan de Villalobos que saboteaba la actuación. Sin embargo en dos meses, Sarmiento de Gamboa reconoce costas y aguas de la región chilena hasta el paralelo 52 de latitud, verificando y situando centenares de isletas, islas y peñones. Contra toda adversidad, y tras capear tremendos temporales, investiga, realiza levantamientos, escudriña, consigna cabos, caletas, angosturas, islas: todo cuanto ve mientras navega hacia la boca del estrecho y en la fecha ante dicha, dice la crónica: “Sarmiento admiraba desde la proa y a través de la boca oriental del Estrecho, el abierto y azul Mar del Norte: sólo faltaba entre el Cabo de la Virgen María -que así llamó al de las Once Mil Vírgenes- y al cabo de Nombre de Jesús, un poco más lejos, a la derecha, flanqueado por el cabo de Sancti Spiritu, para hendir el Nuestra Señora de la Esperanza, las aguas del océano azul…”.
El ingeniero militar de origen italiano Bautista Antonelli cumple en 1581 el encargo de trasladarse a la zona del estrecho para estudiar su fortificación. Había colaborado con su hermano Juan Bautista en reforzar las defensas de Orán ante la amenaza de ocupación turca (1570). Bautista volvería a viajar a América en 1586 y 1589 con encargos semejantes de los que resultarían efectivas edificaciones en Cuba, Puerto Rico, Santo Domingo, Veracruz y San Juan de Ulúa (México), Portobelo y Panamá (Panamá), Cartagena de Indias (Colombia) y las Salinas de Araya (Venezuela).
Desafortunado traslado de la población 1581
Convencido Felipe II por Sarmiento de la necesidad de poblar y fortificar el estrecho de Magallanes con elementos y armas que sean necesarios para asegurar el cierre del tránsito de naves enemigas, se prepara una gran expedición de veintitrés barcos y unas tres mil personas entre colonos, soldados y marinos, entre los que figuran treinta mujeres y veintitrés niños. Jefe supremo de la empresa es el general Diego Flores Valdés, marino asturiano encargado antes de llevar y traer las flotas de las Indias, despectivamente considerado por Sarmiento de Gamboa como “acarreador del mar”. Como almirante de la Armada se nombró a Diego de Ribera, “hombre de entendimiento y buena persona”. Gamboa fue designado gobernador del estrecho y Alonso de Sotomayor para el mismo cargo en Chile. No estaba equivocado Sarmiento en sus temores respecto a Valdés. El 25 de septiembre de 1581 por su orden y contra toda lógica “meteorológica” zarpan de Sanlúcar de Barrameda, y no bien se hacen a la mar las tempestades dieron por ciertos los pronósticos agoreros. El 9 de octubre, luego de varios días de increíbles tragedias, habían naufragado cuatro barcos, entre ellos la histórica Nuestra señora de la Esperanza. Murieron ahogadas ciento setenta y una personas, pero entre muertos, heridos y fugados, se contabilizaron más de ochocientas bajas. El 9 de diciembre de 1581 zarpan rumbo a Cabo Verde en un ambiente más bien desmoralizante. Pese a su importancia, los bastimentos, pólvora y armas eran lenta pero inexorablemente hurtados por muchos indeseables a bordo de los barcos, mermando la carga considerablemente. Sarmiento lucha contra esto sin demasiado acierto. Sus planes peligraban. También en las islas de Cabo Verde hubo desersiones, bajas y problemas; pero finalmente el 2 de febrero de 1582, dieciséis navíos pueden poner pro a Río de Janeiro. Arriban el 25 de marzo. El calor, las enfermedades, y la gente abarrotada en las naves es la causa de muchas muertes. También desersiones, robos, luchas contra el gusano que trepana la madera de las naos y discrepancias entre Sarmiento y Valdés. Doscientos cincuenta muertosdurante la estadía, ente ellos los “tres indios del Estrecho” es el trágico balance del comienzo de la aventura.
Escudo 1580 Mientras navega hacia el Río de la Plata son informados por fray Juan de Ribadeneyra, con el que se cruzan en alta mar, que piratas ingleses han abordado sus naves, saqueando y robando documentos del Rey de España dirigidos al Virrey de Perú, donse se le informa de las intenciones de fortificar el estrecho. Malos augurios para la expedición. Pero las desgracias nunca vienen solas. Sotomayor, designado Gobernador de Chile decide desembarcar en Bueneos Aires con sus tropas y dirigirse a Chile por tierra. Quedan sólo cinco naves con las que parten hacia el sur, con Sarmiento al frente, y el 17 de febrero de 1583 están en la boca del estrecho. Sobreviene nuevamente la adversidad. Vientos contrarios y fuertes marejadas los alejan de la bocana. Ante tantas dificultades y padeciendo sinsabores y penurias; y en Sarmiento se advierte un aire de frustración ante el posible abandono de la empresa. Pero en Río las cosa mejoran. El rey no los ha olvidado y reciben nuevos bastimentos, provisiones y cuatro naves más para incorporar a la diezmada flota. Sin embargo, Valdés escurre el bulto y regresa a España. Queda entonces al mando Sarmiento de Gamboa, persistente, audaz, idalgo, tenaz y seguro de sí mismo. La reorganización de la flota le lleva varios meses y abandona Río con 538 expedicionarios y cinco buques. El 1 de febrero de 1584 logran entrar en el estrecho y llegan hasta la segunda angostura, de la que son llevados en retroceso por la marejada hasta el Cabo de las Vírgenes.
Desembarco 1584
Allí desembarcan tres días más tarde Sarmiento con un grupo de capitanes y colonos, que portan una gran cruz de madera, y en emotiva ceremonia, espada en mano y galas en la vestimenta, toma posesión de las tierras enarbolando el pabellón del Rey Felipe. La suerte parecía sonreír ahora al esforzado Sarmiento, que funda el 11 de febrero de 1584 en el valle de las Fuentes (Boca Oriental del estrecho de Magallanes) la ciudad Nombre de Jesús, la primera más austral del mundo, y de inmediato se traza la planta urbana, se adjudican los solares y se levantan viviendas con barros, maderas y arbustos; la Casa Real y la Iglesia de Nuestra Señora de la Purificación. Pero surgen nuevas complicaciones. Tres naves se unen al capitán Diego de Ribera, amotinado contra Sarmiento; se marchan a España y abandonan en Cabo de las Vírgenes a trescientos treinta y ocho desdichados, mal vestidos y peor calzados con provisiones insuficientes, sin prendas de abrigo y buena parte de ellos enfermos. Entre ellos hay trece mujeres y diez niños… y quedan con un sólo buque, el Santa María de Castro. Sarmiento de Gamboa comprende que la naturaleza del lugar en la ciudad recién fundada no podrá sostener a tanta gente y recuerda Punta Santa Ana, ubicada a ciento ochenta leguas de distancia, lugar muy acogedor del que tomara posesión en 1580. Ordena que un centenar de la población se traslade al lugar a pie y otros cincuenta lo hagan a bordo del Santa María de Castro. Quince días tardan los de a pie y surgen incidentes con los indios y la desaparición misteriosa de algunos hombres. Finalmente, luego de muchas peripecias, el 25 de marzo Sarmiento arriba al lugar y funda la ciudad Rey Felipe (la segunda más austral del mundo). Sarmiento emprende entonces su segunda colonización, construyendo en una caleta de Bahía Buena, al norte de Punta Ana, alojamientos, depósitos y la iglesia de la Concepción. Un monte cercano le proporciona madera para tablazón y leña, pero no es pródigo en alimentos y las semillas que trae tardarán en brindar sus frutos.
Las poblaciones Nombre de Jesús y Rey Felipe son un fracaso rotundo por el rigor del clima. Su población abandonada se extingue en poco tiempo. (J.Cervera Pery)
Los fueguinos del estrecho:
Como todos los americanos, también los fueguinos forman parte de los descendientes de aquellos hombres del último período glacial, de procedencia asiática, europea y melanesia, que, cruzando el estrecho de Bering, emigraron antaño al Nuevo Mundo. Desde el punto de vista antropológico, se hallan evidentemente a un nivel superior al de los australianos, los weddas y otros pueblos primitivos; desde el punto de vista cultural, representan sin duda aquel escalón en que se hallaban las hordas neolíticas en la época de la emigración hacia América. Su rango es, pues, inferior al de otros pueblos indios cazadores, y algo superior al de las razas weddas y hísmidas. Hace de cinco a nueve mil años que el hombre cazaba ya en los territorios del estrecho de Magallanes, con ayuda de balas de piedra, los guanacos, los desaparecidos caballos primitivos de América y perezosos gigantescos. Los esqueletos encontrados allí no se diferencian apenas de los fueguinos actuales; los utensilios no han cambiado nada desde hace cinco mil años. En ese mundo rudo y misterioso al límite sur de la tierra habitada, el hombre no había dejado de ser lo que fue desde el principio del período glacial: cazador, pescador de peces y de focas, recolector de moluscos, constructor de simples balsas de tablas y de corteza de árbol. Se vestía como antaño de pieles de animales, vivía en grandes familias, adoraba a espíritus de la naturaleza y luchaba desesperadamente por su existencia difícil. (Wendt) Darwin asistió a la devolución de tres fueguinos llevados por Fitzroy a Inglaterra en 1830. Fueguia, York y Jemmy renunciaron a la vida occidental para reintegrarse en su pueblo.
Diego Ramírez de Arellano exploró y cartografió la zona durante su misión de búsqueda del paso que los holandeses decían haber encontrado. La Isla Grande ocupa 48.100 km cuadrados y su posesión está dividida entre Chile y Argentina. La ciudad argentina de Ushuala es considerada la ciudad más meridional del mundo. La mayor parte de la población indígena murió entre finales del siglo XIX y principios del XX a causa de epidemias y la ocupación agresiva de colonos.
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