«Retratos de Epañoles ilustres» El Gran Duque de Alba.

Nota: En esta transcripción se ha respetado la ortografía original.

alba

Quando se acercaba el fin de sus días al Gran Capitán D. Gonzalo Fernandez de Córdoba, pareció cuidado de la Providencia prevenirle sucesor de su renombre de Grande, y de los méritos para obtenerle. Este fue D. Fernando Álvarez de Toledo, tercero Duque de Alba, que nació en 1508 de D. Garcia, muerto dos años después en la desgraciada expedición de los Gelbes; y de Doña Beatriz Pimentel, hija del Conde de Benavente.
D. Fadrique Alvarez de Toledo, segundo Duque de Alba, y Conquistador de la Navarra, tomó á su cargo, como tan buen maestro, la crianza política y militar de su nieto D. Fernando, dándole por ayo al célebre Boscan para la moral y literaria. Era entonces la profesión de las armas patrimonio de la Casa de Alba, cuyos dueños ponían en la estimación de Soldados la primera de su grandeza y sangre. Llevado del mismo espíritu D. Fernando añadió á su genio grave una firmeza de carácter y severidad de costumbres, que en su tierna edad le hicieron notable, y después en la madura le atraxéron muchos desafectos. Sus pocos años carecían todavía de fuerzas, quando sin consultar con nadie, ni temer la indignación de su abuelo, con fuga generosa se fué al sitio puesto por los Españoles á Fuenterrabía. El General, D. Iñigo Fernandez de Velasco, se pagó sobremanera de este ardimiento; y al ganar la plaza, quiso que el mancebo ilustre tomase la posesión, y se ensayára para conquistas propias. Ayudándole la naturaleza con un entendimiento despejado y reflexivo, hermanó bien pronto las prendas de buen Político con las de gran Soldado. Suya fué, contra el Consejo de Guerra, la vigorosa resolución de seguir el alcance á Solimán, que se retiró de su interpresa de Viena con pérdida de ochenta mil hombres.
Para oponerse al Turco había seguido desde Flandes al Emperador Cárlos V, quien le trató siempre con el aprecio y honor correspondientes á deudo tan cercano suyo: las madres de sus abuelos, el Rey D. Fernando el Católico, y el Duque D. Fadrique, fuéron hermanas. Calmadas las cosas de Alemania, pasó á Italia mandando la retaguardia del Exército en que el famoso Marqués del Basto llevó la vanguardia, y el Emperador el cuerpo de batalla. La misma confianza mereció en la jornada de Túnez; en donde los nuestros fatigados de la sed y el cansancio hubieran perecido, si D. Fernando, ya Duque de Alba, no hubiese hecho frente á todas las fuerzas de Barbaroja.
En la defensa del Milanesado, en la empresa del Emperador contra Francia, en la infeliz jornada de Argel, siempre ocupó uno de los primeros puestos del Exército, siempre procedió como instrumento necesario para todo intento grande. Solo en la guerra de 1543 que el Emperador hizo al Duque de Cleves, no se halló el de Alba; porque con no inferior honra quedó por coadjutor del Príncipe D. Felipe para el gobierno del Reyno. No mucho despues, encendiéndose la guerra de religion en Alemania, mandó el Exército como Lugar-Teniente del Emperador contra el Duque de Saxonia, y el Landgrave de Hesse fautores de los Luteranos; hasta que humillados á discreción los rebeldes, confesó Europa que el Duque de Alba no tenia superior en el denuedo, ni semejante en la entereza.
Felipe II, heredero de las dignaciones de Cárlos V para con el Duque de Alba, le nombró Vicario general de todos sus dominios en Italia. La elección pareció hecha con presentimiento firme de las asechanzas puestas en Roma, y apoyadas en Francia contra el Reyno de Nápoles. Los derechos violados, las reconvenciones desatendidas, las suplicas sin fruto, y sobre todo la razón y la defensa natural obligaron á Felipe II á volver por su causa. El Duque de Alba, entrando en el Estado Pontificio, consternó á los Romanos: aumentaron su terror los escarmientos del Duque de Guisa y de sus Franceses auxiliares, y la osada fortuna de los Españoles á las puertas de la Metrópoli. Pedida por fin la paz por quien la había turbado, el Duque de Alba reconcilió decorosamente al Pontífice y al Rey Católico.
Las provincias de Flandes andaban alborotadas con especiosos pretextos de libertad de conciencia, y agravios del gobierno Español. Tentados en vano los medios suaves, ni se halló recurso mas conveniente que el de las armas, ni persona de quien fiarlas mejor que del Duque de Alba. Seis años se mantuvo en Flandes á todo trance, y siempre con sucesos mas prósperos para las armas que para la reducción de los ánimos. El nuevo castillo de Ámberes, el Tribunal de los Doce para los reos de Estado, la rota del Conde Luis de Nassau, el exterminio del Príncipe de Orange, las alusiones de una estatua del Duque, su tributo de la Décima, y otros ruidosos acaecimientos, quanto mas nombre le daban, mas ofendían á los Flamencos. Al fin sus quejas, y las artes de los Príncipes protestantes de Alemania lográron apartarle de Flandes, pero no de la gracia de su Soberano.
Faltábale empero un golpe de otra naturaleza. Por los esponsales de su primogénito D. Fadrique (cuyo consejo se le atribuyó) fué arrestado el Gran Duque de Alba, lleno de canas y merecimientos, en el castillo de Uzeda: contratiempo que acreditó su constancia, y le hizo mas glorioso; porque de la prisión salió á conquistar un Reyno. Hecho dueño de Portugal en dos años, con elogio de sus mismos enemigos, enfermó gravemente, y falleció, visitado de Felipe II, y asistido de Fr. Luis de Granada, en Lisboa por Enero de 1583.
Además de sus empleos militares, obtuvo los de Mayordomo mayor del Emperador, y de Consejero de Estado. En el primer matrimonio de Felipe II con Doña María de Portugal, el Duque de Alba y su esposa Doña María Enriquez, hija del Conde de Alba de Liste, sirviéron de padrinos. Con poderes del mismo Príncipe para sus terceras nupcias, se desposo con Doña Isabel de Valois; y en 1565 volvió á París con el Collar del Toison para Cárlos IX. En suma, siempre fué buscado para las ocasiones de empeño y lucimiento. Los Escritores extrangeros han obscurecido sin razón su memoria; los naturales han callado por descuido su patria. Dícese que fué Madrid: no le estará mal que sea cierto.

__________________________________________________________

7421085

Conquistador de Portugal
La muerte del rey Sebastián I de Portugal en la batalla de Alcazarquivir, en 1578, sin descendencia directa que lo sucediera en el trono, hizo que la corona recayera en su tíoabuelo, el cardenal Enrique I de Portugal. El fallecimiento de éste, también sin herederos, provocó la crisis sucesoria portuguesa de 1580.

 

El consejo de regencia en Portugal era favorable a entregar el trono al rey Felipe II de España, quien tenía derecho a la corona lusitana debido a que su madre había sido Isabel de Portugal -la segunda hija del rey Manuel I de Portugal y de su segunda esposa María de Aragón y Castilla, siendo por tanto, infanta de Portugal por nacimiento-.

 

Sin embargo, otro pretendiente al trono, Antonio, Prior de Crato, un hijo bastardo del infante Luis de Avis y, por tanto, nieto de Manuel I, se proclamó rey en junio de 1580.

 

Para neutralizar militarmente las pretensiones monárquicas del prior de Crato, Felipe II rápidamente rehabilitó a Fernando Álvarez de Toledo, quien era famoso por ser un excelente general y de quien precisó otra vez de sus servicios.

 

El rey le encomendó al anciano duque, quien tenía 72 años y gozaba de una enorme popularidad en el mando de la tropa, la misión de conquistar Portugal. Éste accedió a la nueva encomienda de Felipe manifestándole que

 

Sois el único monarca de la tierra que sacáis de la prisión a un general para daros otra corona.

 

El duque, nombrado capitán general, reunió sus fuerzas, estimadas en 40 000 hombres, en Badajoz, y en junio de ese mismo año cruzó la frontera hispano-portuguesa y avanzó hacia Lisboa. El el 25 de agosto de 1580 venció al ejército portugués del general Diego de Meneses en la batalla de Alcántara y entró triunfante en la ciudad, despejando el camino para la llegada de Felipe II que se convirtió en el rey Felipe I de Portugal, logrando la unión dinástica aeque principaliter con los demás reinos de la Monarquía Hispánica bajo la Casa de Habsburgo. Así, el Imperio español alcanzó su apogeo.

 

El rey Felipe II recompensó a Fernando Álvarez de Toledo con el cargo de I virrey de Portugal, el 18 de julio de 1580, representando al monarca español como rey de Portugal en la unión dinástica y también con el título de condestable de Portugal, que le significaron al duque de Alba ser la segunda persona en la jerarquía después del propio rey, poderes ambos que ostentó hasta su muerte.

 

Fallecimiento
Fernando Álvarez de Toledo murió en Tomar, localidad próxima a Lisboa, el 11 de diciembre de 1582, auxiliado por el famoso fray Luis de Granada, a la edad de setenta y cuatro años. Conservó hasta último momento todo su modo y bravura y también su aspecto valeroso que hasta ante los mismos monarcas era la figura de su grandeza de espíritu y de su inteligencia.

 

Tres cosas diré a Vuestra Majestad; la una es que no se ofreció negocio vuestro, aunque fuese muy pequeño, que no le antepusiese al mío, aunque fuese importantísimo; la segunda, es que mayor cuidado tuve siempre de mirar por vuestra hacienda que por la mía y así no os soy en cargo de un solo pan a Vos ni a ninguno de vuestros vasallos; la tercera, es que nunca os propuse un nombre para algún cargo que no fuese el más suficiente de todos cuantos yo conocía para ello, pospuesta toda afición.

 

Sus restos fueron trasladados a Alba de Tormes, donde fue enterrado en el convento de San Leonardo. En 1619 fueron trasladados al convento de San Esteban de Salamanca, en donde desde 1983 reposan en una capilla del convento que contiene un mausoleo proyectado por Chueca Goitia y que fue costeado por la Diputación Provincial de Salamanca.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s