José Padilla Sánchez y “la tierra de las flores, de la luz y del amor”

padilla
El padre se lo llevó de ayudante a su sastrería, pero al joven Padilla no le gustaba este trabajo y, afortunadamente, apareció pronto un personaje decisivo para él que modificó el curso de su vida: Eugenio Lloret, director de la banda de música de Infantería de Marina, quien, adivinando sus aptitudes, le propuso estudiar música con él. En Almería actuó en el Casino y, ya por entonces, siendo tan pequeño, empezó a componer. Él mismo dirigió una obrita suya al frente de una pequeña orquesta, quedando claro que su vocación definitiva era la música.
José Padilla Sánchez nace el 23 de mayo de 1889 en Almería. Se cuenta que en el preciso instante de nacer, pasó bajo el balcón de su casa una banda interpretando un pasodoble. “Este chico será músico”, auguró la partera… y desde luego acertó. Con catorce años compone su primera obra, “Las dos palomas”, trasladándose poco después a Madrid para estudiar en el conservatorio. Allí conoce a Tomás Bretón, Jerónimo Jiménez y Amadeo Vives, quienes le orientan en su carrera. En 1906 compone su primera zarzuela, “El centurión”. Inicia su carrera como concertista de piano dando recitales en el Palacio de Villahermosa, labor que compagina con la dirección de orquestas de diferentes teatros, entre ellos el de la Zarzuela.
Pero su gran ilusión es estrenar en el prestigioso Apolo, tan de moda por aquellos días, consiguiéndolo el 28- XI-1910 con su obra Pajaritos y flores.
Los letristas Oliveros y Castellví le pidieron una música con ambiente taurino y Padilla compone El Relicario (1915), cuyo origen está en la afición que sentía Padilla por los toros, pues de pequeño acompañaba a su padre a las corridas. La estrenó la cupletista Mari Foncela, pero quien la hizo famosa fue Raquel Méller, esposa del periodista Gómez Carrillo desde 1919. La interpretación fue apoteósica. Esta obra constituyó un acontecimiento y traspasó las fronteras: se cuenta que el triunfo electoral de Eisenhower en 1952 estuvo acompañado por las notas alegres y sentimentales de El Relicario. La canción entusiasmó tanto que se escuchó en todos los actos públicos de esa campaña. En París se vendieron 110.000 ejemplares del pasodoble y, según afirma D. Martínez Olmedilla, Padilla se compró un «château» en Francia.
A requerimiento de su amigo y letrista, Eduardo Montesinos, compuso La Violetera (1915), inspirándose en las floristas del Paralelo de Barcelona. La primera cupletista que cantó por esta canción fue Consuelo Portela (La Chelito); después lo hizo Conchita Ulía, «con traje goyesco, mantilla de madroños y los consabidos palillos»; la interpretación de Raquel Méller, en el Olympia de París, en 1919, obtendría un extraordinario éxito; actualmente, la vedette Sara Montiel, en la película que lleva el mismo nombre, mimó la canción, ataviada con sus botas, falda de volantes y un cestillo de violetas. Charles Chaplin utilizó esta canción en su película Luces de la ciudad, en tiempos de cine mudo; más tarde, cuando llegó el sonido, la volvió a utilizar sin autorización, de modo que Chaplin, por sentencia judicial, se vio obligado a incluir el nombre de Padilla en los créditos de la película. En 1934 compone la zarzuela La bella burlada basándose en los recuerdos de su estancia en la ciudad de Granada y la estrena en el Teatro Nuevo de Barcelona, actuando Padilla como director de la orquesta. Al día siguiente, la prensa felicita a los creadores.
Marcha a Argentina donde también logra el éxito estrenando en Buenos Aires, continuamente en todos los teatros, Opera, Avenida, Comedia, Nacional, Coliseo, San Martín… gran número de obras como La Corte del Amor, La Europea, libreto de Antonio M. Viergol (Antonio Martínez Viérgol), Teatro Nacional, El Taita del Arrabal, de Manuel Romero y Luis Bayón Herrera. Compone tangos, vidalitas y graba con Carlos Gardel.
París
Se traslada a París, capital del mundo en esos momentos, donde reside prácticamente toda su vida. Alcanza el éxito una vez más de forma extraordinaria.
El estreno en París de su obra Symphonie Portugaise es acogida por la crítica con las siguientes palabras en la publicación especializada Opera: «Es la obra de un músico perfecto». Llega un momento en que todos los espectáculos de París llevan su música.
José Padilla es interpretado por los mejores artistas de todos los géneros: Tito Schipa, Mario Lanza, Titta Ruffo, Alfredo Kraus, Maurice Chevalier, Joséphine Baker, Mistinguett, Jean Gabin, Luis Mariano, Raquel Meller, Carmen Flores, La Goya, Pastora Imperio, Los Virtuosos de Moscú con Vladimir Spivakov, Tango Project o la Orquesta del Metropolitan Opera House.
A lo largo de su vida compone en los géneros más diversos: ópera, ballet, música religiosa, jazz, opereta, comedia musical
cine.
La artista Mercedes Serós quería una música con sabor a Valencia y pide a Padilla una de sus composiciones. El compositor piensa enseguida en el pasodoble de la revista La bien amada, en la parte que canta el coro de los marineros o pescadores. Y Mercedes Serós cantó por primera vez en París esta melodía (1925). De esta forma nació la famosa Valencia, un pasodoble lleno de alegría y elegancia, con un sentimiento muy español y letra de José A. Prada. En las primeras semanas se llegan a recaudar 25 millones de francos. Pero quien verdaderamente hizo famosa esta canción fue la famosa cupletista Mistinguette, que la cantó en el Moulin Rouge logrando uno de los mayores triunfos internacionales alcanzados en su carrera artística. Después ha sido cantada por infinidad de artistas: Carlos Gardel, Alfredo Kraus, Plácido Domingo, Hipólito Lázaro, etc. En Valencia se le rindieron distintos homenajes: un busto y una calle con su nombre.
Regresa a Madrid y estalla la Guerra, pero Padilla sigue trabajando y compone Sinfonía portuguesa, como homenaje a su mujer, Lydia. En estos años realizó viajes a distintos lugares europeos: en Estambul conoce al filósofo, escritor y político León Trostky; visita Como, Noruega, siempre acompañado por su mujer; y llega a Italia, donde conoce a otra personalidad de la música y al que admiraba: Puccini, bastante mayor que él. Aquí compuso la música para el cuento infantil de Pinocho.
El Mediterráneo
A la presentación del disco Padilla Mediterráneo en el Teatro Real de Madrid asisten todos los Embajadores del Mediterráneo oriental, Egipto, Turquía, Túnez, Chipre… Este disco muestra como el Mediterráneo es elemento fundamental en la vida y la obra de José Padilla.
Dedica parte muy importante de su creación a la cultura, las ciudades y la magia que surgen en su entorno. Obras sinfónicas como Laurel de Atenas, Chipre, las uvas de la noche, Aldebarán, este corazón herido, Le jasmin, Les souks, El Amor eres Tú … Obras teatrales como La Canción del Desierto, canciones como Fontane, “compuesta en una tarde de melancolía en Estambul”, que se ha convertido en parte del acervo cultural de Italia. Viaja por todas sus principales ciudades, y llega a residir de forma estable en alguna de ellas.
Precisamente, cuando Ridley Scott escucha El Amor eres Tú decide inmediatamente incluirla en la escena clave de su siguiente película Matchstick Men.
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La producción del compositor almeriense abarca distintos géneros: ballets, obras para piano solo, una obra para orquesta y coro, obras de acompañamiento, de carácter religioso, dos para música de cámara, dos óperas y diez operetas, varias zarzuelas, películas con música suya, obras para bandas sonoras, espectáculos, varias canciones… En la SGAE figuran 265 obras. Destacan en Padilla su asombrosa capacidad de improvisación, que sólo se encuentra en los músicos innatos.
Es una personalidad peculiar: viaja por el mundo acompañado de su piano y sus dos perros. Destaca su elegancia en el vestir, cosa nada extraña en el hijo de un sastre. Era muy exigente consigo mismo. Las mujeres de su entorno tuvieron gran importancia en su vida afectiva: la actriz Gloria Torrea; Rosa Oruechevarría, a la que conoció en Buenos Aires en 1916 y con la que se casó en 1917, aunque se separó de ella al año siguiente; la artista Adrianne Boissard, con la que vivió varios años; la cantante italiana Gabriela Bezanzoni, que estrenó en Méjico La gitana, una de las dos óperas de Padilla; Lydia Ferreira, cantante portuguesa conocida como la Lusitana, con la que contrae matrimonio (8-XII-1934) y convive hasta su muerte.
En sus pocos viajes a Almería dejó siempre claro el cariño y el recuerdo que en todo momento había conservado a su tierra. En 1935, por acuerdo del Ayuntamiento, se le nombra hijo predilecto de Almería y compone un Himno a Almería. En 1942 viene a esta ciudad con su mujer y trae el prometido himno con letra del poeta y escritor almeriense José Mª Álvarez de Sotomayor. En 1946 Padilla llega unos días antes del estreno, ensaya, concede una entrevista en Radio Almería a Juan Cuadrado, prueba voces de grupos en la antigua Escuela de Artes (hoy Instituto Celia Viñas) y, por fin, el 29 de agosto, en la misma plaza de toros, dirigió su famosa obra Valencia y su Himno a Almería, al frente de tres bandas de música: las municipales de Córdoba y Almería y la de la 1ª Legión de Tropas de Aviación, con la intervención de los coros almerienses. El día 31, en el despacho oficial del alcalde y con asistencia del Gobernador Civil y jefe provincial del Movimiento, se le entrega un artístico pergamino en el que consta el acuerdo municipal de nombrarle hijo predilecto de Almería.
En 1944 compuso una obra dedicada a la memoria de sus padres, con un autógrafo dedicado al autor las tres letras, el poeta Bernardo Martín del Rey. Las tres canciones (La ciudad novia, Sueño oriental y Zambra Urcitana) son como un pequeño jardín en un bello desfile de melodías evocadoras de la dulce y delicada “Ciudad Novia”, que es su tierra. Más tarde compuso el Himno-Plegaria a la Virgen del Mar, con letra de Manuel del Águila, estrenado en Almería el 8-IV-1951.
El 25-X-1960, a las once de la mañana, se extingue la vida de José Padilla Sánchez de un ataque al corazón. Había vivido intensamente, su permanencia se recordará siempre a través de sus canciones: «Lírico creador de sueños», como lo llamó el periodista Luis González de Linares.
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Un comentario sobre “José Padilla Sánchez y “la tierra de las flores, de la luz y del amor”

  1. Quisiera consultarle, pues veo que conoce bastante bien la vida de D. José Padilla, si es el compositor de la canción Mediterraneo que canta Alfredo Kraus en su disco Canciones de siempre de 1964. Gracias, desde Almeria.

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