«Retratos de Españoles ilustres» Antonio Pérez del Hierro.

Antonio perez
Era hijo este célebre hombre de aquel no menos célebre Gonzalo Pérez, Secretario que había sido de Cárlos V, y natural de Monreal de Hariza en Aragón. Como desde niño le llevó su padre á los viages que hizo fuera de España con motivo de algunas importantes negociaciones, o de acompañar al Emperador en sus guerras; pudo recibir los principios de la lengua latina de buenos maestros: tales fueron Pedro Nuñez en Lovayna, y Sigonio en Venecia.
Pero no acabó su primera educación hasta que, vuelto á Madrid su patria, le proporcionó Gonzalo los demás estudios y conocimientos que pudiesen prepararle para digno sucesor suyo en su eminente cargo. Los deseos y el pronóstico del padre se cumplieron en lo que se llama favores de la fortuna; pero hízose superior á ella el hijo, sabiendo sufrir sus rigores contra la común espectacion de los émulos.
Secretario de Estado de Felipe II, quando gozaba de su gracia y particular confianza fue derribado de su alto puesto al polvo y miseria de una cárcel, donde padeció trabajos y tormentos reservados solo para gravísimos crímenes. Su muger Doña Ana Coello, asida de tres hijos y tres hijas de tierna edad, siguió á Antonio en su suerte.
Nueve años vivió esta triste familia como sepultada en un encierro, hasta que en abril de 1599 por la benignidad del nuevo Rey Felipe III y mediación del Marqués de Dénia fue puesta en libertad, pero privada de ver al padre, que emigrado en Bearne, como desde una atalaya segura veía á los confiados y á los desesperados, caer aquellos, y levantarse estos. Había escapado Antonio Pérez de su prisión de Madrid en 1591, refugiándose á Zaragoza baxo del escudo de los fueros de su naturaleza, que no le sirvieron sino de avivar sus persecuciones, y de poner en peligro extremo al Reyno de Aragón. Forzado á huir de España, se acogió al amparo del Rey Cristianísimo Henrique IV. Allí, á pesar de la distinción que le merecieron su talento y su desgracia, llevó una vida privada; sin querer jamás aceptar empleos con que le brindaron, por no hacerse odioso ó sospechoso á su patria, contentándose con algunas pensiones para su sustento, hasta que le sobrevino la muerte en París en 1611.
Sobrevivió veinte años á su primera persecución, por mas que los hombres, que no pueden dar la vida, procuraron quitársela con disfavores: jurisdicción que les hizo ver Antonio Pérez que solo tenían en ánimos pequeños, porque los grandes estómagos digieren veneno como vianda ordinaria.
Harto, pues, vivió para su consuelo el que vió en pocos años enterrar uno á uno á tantos de sus enemigos, y verdugos de su familia, arrebatados de en medio de sus venganzas; y demasiado para su dolor, el que no habia de ver jamás asidas las ramas de sus hijos al tronco de su padre: tronco solo, qual le dexó desgajado y desnudo tal ventisca de furor y saña. En efecto, desesperados sus perseguidores de no poder, contra la gracia de las gentes, acabar á un cuerpo muerto, que tal era ya ausente; hubo miedo en España de amarle, y de ser amado de él, detenida la corriente á las obras naturales, y cerrados todos los pasos y puertos á esta vitualla sustento del corazón humano.
Tan obstinada persecución acaso dió mas valor á Antonio Pérez del que tenia por sí. Confírmalo él mismo quando dice: que el perseguir al casi muerto es levantarle en alto, es resuscitarle, es estimarle, es subirle de precio. En el juicio de su causa (decia él mismo) no juzgaban sus contemporáneos todos de una manera: muchos, conforme á la razón y libertad del ánimo; no tantos, conforme al respeto que los mandaba; pocos, conforme á la landre de la adulación humana, de que estaban heridos.
Para la posteridad son aún un enigma no menos los vicios que las virtudes que le despeñaron de la cumbre de su prosperidad y privanza. No sin misterio se daria él mismo el nombre de monstruo y juguete de la fortuna; porque en sus escritos mas se sienten sus querellas que se muestra la injusticia de sus agravios. Por qualquier lado que se mire, siempre se ve a un hombre, grande por la gracia que alcanzó, y mayor después de haberla perdido. Luego que dexó de ser el entretenimiento en la scena del mundo, se desengañó á sí mismo, mas no á los que entraron á representar su papel; labrándose con los infortunios, y la necesidad de tomar la pluma para pintarlos, el mérito de eloqüente escritor, para lo qual le habia dado la naturaleza facúndia, la educación elegancia, y la adversidad fuego y energía: ojalá hubiese afectado menos ingenio y erudición. Se trasluce, sin embargo, que escribía con el recato de un cortesano que aún recelaba decir la verdad de todo lo que sentía: de aquí es que, á pesar de sus desventuras, que debieran haberle criado un humor desabrido, y su edad y desengaños infundídole muy mala opinión de los hombres; jamás se descompone, ni cae de su dignidad, en sus cartas, ni quando se retrata, ni quando se querella: parece que las escribía el dia después de haberlas dictado el dolor ó el despecho.
Las obras que trabajó ausente de estos Reynos, son: las Relaciones de su vida, con el nombre de Libro del Peregrino, á que después añadió losComentarios, y el Memorial de lo que contienen. El que leyere este libro, decia el Autor, á fe que puede salir medroso de la fortuna, y de sus favores.
En las Cartas familiares gasta comunmente cierto donayre y gentileza de estilo, muy necesarios para templar sus duelos, y mostrar que no estaba caido el ánimo, porque en la resistencia á los golpes de la suerte adversa conocería que valia mucho el corage, si no para vencer, á lo menos para morir peleando: satisfacción propia en los trances últimos humanos.
Disimulando á Antonio Pérez todo lo que tenia del gusto de su tiempo, y de su natural enamorado, aun de sí mismo; ningún escritor castellano ha manifestado como él mas gallardía en las metáforas, mas viveza en las imágenes, ni reunido el mérito, poco común entonces, de decir mucho en pocas palabras. Y como por otra parte junta calidades opuestas entre sí, podríamos presumir que tomó; de Séneca, lo agudo y sentencioso por propia inclinación; y de Tácito, lo profundo, conciso y nervioso por necesidad, quando tuvo que pintar por el mal lado la naturaleza humana, y la vida de la Corte. Su estilo por lo general es animado, lleno de calor y valentía; y quando esto falta, lo suplen las gracias y el aliño. Cautiva casi siempre, é interesa; pero también se le conoce al Autor que se escuchaba él mismo, y se pagaba.
juan de escobedoEl avispero de Flandes. El conflicto entre Escobedo y Pérez tenía, en realidad, razones políticas ligadas a la compleja situación de la guerra de Flandes. Pérez había recomendado en su día a Escobedo para que trabajase con don Juan de Austria; siempre ladino, pretendía contar con un espía para mantener vigilado al imprevisible don Juan. Pero la jugada le salió mal, y Escobedo y su señor se hicieron amigos íntimos. Escobedo pasó a defender los planes más atrevidos de don Juan en Flandes, en particular el de llegar a un acuerdo de paz con los rebeldes y a continuación emplear los tercios españoles en una invasión de Inglaterra; un proyecto que Felipe II juzgaba temerario y al que se oponía igualmente Antonio Pérez. Este último tenía un motivo particular para temer a don Juan y a Escobedo: ambos sabían que el secretario mantenía negociaciones secretas en torno a la guerra de Flandes, a espaldas del rey. Era un caso que podía costarle el puesto, y quizás algo más. Pérez decidió contraatacar y se propuso convencer al monarca de que su hermano tenía intenciones subversivas. Con astucia, transmitió a Felipe II que la pretensión de don Juan era, en realidad, la creación de un Estado independiente, con el fin último de ocupar el trono de España. Tras conquistar Inglaterra –decía Pérez–, don Juan «vendría a ganar a España y a echar a Su Majestad de ella». El rey, que era receloso por naturaleza, sabía de la sagacidad y del don de gentes de su hermano, que contrastaban con su taciturnidad y gusto por el aislamiento, y tal vez sintió miedo ante el escenario que su secretario le retrataba.
Cuando Escobedo llegó a la corte, Pérez lo pintó ante el rey como instigador de las peligrosas maniobras políticas de don Juan. Felipe II estaba dispuesto a detenerlo, pero Pérez le convenció de que eso no era suficiente. Le aseguraba que «si éste [Escobedo] volvía [a Flandes], revolvería el mundo; si se prendía, se alteraría don Juan, y que lo mejor era tomar otro expediente, darle un bocado o cosa tal». Con un «bocado» se refería a envenenarlo. El rey y su ministro discutieron largamente el asunto, hasta que el monarca dio su consentimiento al asesinato. Pese a que algunos historiadores lo han desmentido, lo cierto es que años después el propio rey reconoció estar al corriente del plan y haberlo autorizado. En un mensaje que dirigió a los jueces durante el posterior proceso de su secretario afirmaba que Pérez «sabe muy bien la noticia que yo tengo de haber él hecho matar a Escobedo, y las causas que me dijo que había para ello». De ese modo, tras algunos intentos fallidos de envenenamiento, en la noche del 31 de marzo de 1578 don Juan de Escobedo fue asesinado en Madrid por criminales a sueldo.
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Cronología
1575 — Antonio Pérez induce a Felipe II a nombrar a su amigo Juan de Escobedo secretario de Don Juan de Austria, con intención de que Escobedo espíe a Don Juan. Don Juan de Austria en principio se opone pero acaba dándole su confianza, lo que provoca que Antonio Pérez deje de confiar en él. Don Juan marcha a Nápoles.
1576 — Primavera: Ana vuelve de Pastrana a Madrid por la muerte de su madre. Muere Requesens y D. Juan (29 años) es nombrado gobernador de los Países Bajos. En agosto vuelve por unos días a Madrid y se hospeda en la casa de Antonio Pérez, llamada La Casilla y situada en la calle de Santa Isabel. Llega en octubre a los Países Bajos.
1577 — Juan de Escobedo viene de Flandes a Madrid. Antonio Pérez desconfía de él y de D. Juan de Austria y piensa en matarle. Convence al rey de que D. Juan de Austria y Escobedo están conjurando contra él y de que es necesario matar a Escobedo sin proceso judicial por «razón de Estado». Felipe II asiente.
1578 — Intento fallido de envenenamiento de Escobedo. 31 de marzo: asesinato de Escobedo a la salida de casa de la Princesa de Éboli, detrás de la Iglesia de Santa María, en la que hoy se llama calle de la Almudena. Insausti le da la estocada fatal, Juan Rubio y Miguel Bosque le ayudan y Diego Martínez (mayordomo de Antonio Pérez), Antonio Enríquez (escolta de Antonio Pérez) y Juan de Mesa proveen apoyo. Al poco del asesinato ya corren rumores de que Antonio Pérez está detrás del crimen y la familia de Escobedo se encargó de mantener el asunto vivo. El rey se da cuenta de que ha sido engañado por Antonio Pérez y, gradualmente, le va retirando su confianza. 31 de septiembre: muere Don Juan en Flandes a los 31 años. Es enterrado, pero cinco meses después su cuerpo es cortado en tres para poder pasarlo por Francia y traerlo al Escorial.
1579 — 28 de julio: Detención de Antonio Pérez en su casa de la Plaza del Cordón, que es llevado a casa del alcalde, y de la Éboli, que es llevada a la Torre de Pinto por 6 meses.
1580 — Felipe rey de Portugal. Febrero: la Éboli trasladada al castillo de Santorcaz (10 km de Alcalá de Henares). Noviembre: Antonio Pérez trasladado a su casa de la Plaza del Cordón, donde sigue preso. Nace Quevedo.
1581 — Febrero: la Éboli trasladada a Pastrana.
1582 — Felipe priva a la Éboli de sus derechos civiles. Nace Alonso de Contreras.
1584 — Antonio Pérez en proceso de visita, acusado de corrupción y alterar mensajes. Alquila una casa en la Plaza del Cordón, frente a la iglesia de San Justo.
1585 — 31 de enero: ante el temor de que intente huir a Aragón donde estaba el Rey, los alcaldes van a detenerle antes de comunicarle la sentencia del proceso de Visita. Antonio Pérez salta por la ventana y se refugia en la iglesia de San Justo. Los alcaldes fuerzan la puerta y le detienen. Tras unas horas en casa del alcalde es enviado con grillos a Turégano. La iglesia puso pleito al Estado por el allanamiento y reclamó la devolución de Antonio Pérez pero de nada sirvió. 2 de marzo: le comunican la sentencia: 2 años de reclusión, 10 de destierro (contados los de reclusión) y suspensión de cargos durante ese tiempo. Desde el pueblecito de Muñoveros, cercano a Turégano, sus secuaces organizan un intento de liberar a Antonio Pérez, que fracasa principalmente por la habilidad del alcaide del castillo de Turégano que engañó a los atacantes. Antonio Pérez es condenado a tres meses de grillos y calabozo, sus bienes embargados y su mujer e hijos llevados a Madrid y encerrados.
1586 — Marzo: Felipe II vuelve a Madrid y ordena se traiga a Antonio Pérez. Estuvo en prisión atenuada. No se sabe dónde se hospedó. Quizá en la casa de Cisneros.
1587 — Fin del verano: Antonio Pérez trasladado a Torrejón de Velasco. Se abre el proceso por el asesinato de Escobedo. Nace el Conde-Duque de Olivares.
1588 — Marzo: Felipe II ordena que vuelva a Madrid. Se hospeda en Puerta Cerrada. Verano: Armada Invencible.
1589 — Antonio Pérez trasladado a Pinto durante dos meses. Agosto: traído a Madrid a la casa de Cisneros.
1590 — 4 de febrero: Pérez atormentado en Madrid. El juez Rodrigo Vázquez interroga a Antonio Pérez; le enseña un billete del rey ordenándole declare pero Antonio Pérez contesta vaguedades. Miedo a sentencia de muerte. 19 de abril: Con la ayuda de su mujer, preñada de 8 meses, se fuga a las 9 pm. Con Gil de Mesa y Gil González va por la posta hasta Aragón en condiciones precarias por su estado físico. Mayorín les siguió para cansar los caballos de la posta por segunda vez. A las 2:30 am llegaron a Guadalajara. Pasada la raya de Aragón, que en aquella época estaba en Arcos de Jalón, descansaron en el Monasterio de Sta. Mª de Huerta (182 km de Madrid) que estaba cerca de Ariza y Monreal donde tenía amigos y desde donde le llevaron cabalgaduras frescas. En Bubierca se les unió una escolta y siguieron hasta Calatayud. Gil de Mesa fue a Zaragoza a pedir la manifestación que fue concedida inmediatamente. El 1 de mayo se le llevó a Zaragoza en paseo triunfal. El 23 de abril se trasladó el proceso criminal contra Antonio Pérez desde Castilla a Aragón. El 1 de julio, Rodrigo Vázquez de Arce (Presidente de Hacienda y juez de Antonio Pérez) dicta en Castilla sentencia de muerte. En la cárcel de manifestados tenía Antonio Pérez mucha libertad. Recibía visitas y mandaba hacer copias de sus alegaciones. El marqués de la Almenara, representante del rey en Aragón, puso un guardia frente a la cárcel con gran escándalo de los fueristas. Al sospecharse que Antonio Pérez sería absuelto presenta una denuncia privada por dos muertes y se retira la del rey. Los tribunales entorpecían la marcha del nuevo proceso. 5 de septiembre: incoación del proceso de enquesta que acusaba a Antonio Pérez de servir mal al rey de Aragón en asuntos de ese reino. El Justicia, supremo guardador de los fueros, la aceptó a trámite. Antonio Pérez se defendió alegando que no actuó como oficial de Aragón ni trató asuntos de ese reino. (Nota: Hay que entender que Castilla y Aragón eran Reinos completamente distintos e independientes, con leyes y fueros distintos, y que el rey era sencillamente rey de ambos reinos pero que éstos mantenían su separación e independencia. Una vez que Antonio Pérez entra en Aragón, está protegido por los fueros Aragoneses y él, muy hábilmente, supo hacer propaganda de que su persecución era un asalto a los fueros y esto sirvió para que los aragoneses le protegieran).
1591 — En mayo todavía no había sentencia por el proceso de las muertes. Intento de fuga y varios proyectos de atentados contra Antonio Pérez. 5 de mayo: se le acusa de herejía lo que era una farsa. Se trataba de obviar la jurisdicción de Aragón y pasarle a la jurisdicción del Santo Oficio. 13 de mayo: se ordena el traslado al Palacio de la Aljafería Zaragoza, cárcel de la Inquisición, lo que se hace el 24 provocando motines. Ataque a la casa de Almenara. El viejo Justicia, Juan de Lanuza, intenta mediar pero Almenara es herido en el traslado a la cárcel y muere días después. Tras el ataque a la Aljafería Antonio Pérez es trasladado apoteósicamente a la cárcel de manifestados donde le vigilaría la Inquisición. Pérez hizo una campaña de opinión pública ligando su suerte a la de los fueros. Otro intento de fuga de Antonio Pérez. Juan de Lanuza muere y le sucede su hijo. 24 de septiembre: un nuevo intento de trasladar a Pérez a la Aljafería provoca motines, batalla en la plaza del mercado y desórdenes. Antonio Pérez liberado apoteósicamente rompe las cadenas de la puerta de Sta. Engracia y huye. Pensaba pasar a Francia pero estaba enfermo y estuvo tres días descansando en una cueva. El 2 de octubre vuelve a Zaragoza y se esconde en casa de Don Martín de Lanuza. Las autoridades huyen de Zaragoza y el 15 de octubre el rey da la orden de invadir Aragón, siempre para defender los fueros. El ejército fuerista se desmorona y el ejército real entra en Zaragoza el 12 de noviembre sin resistencia. 10 de noviembre: Antonio Pérez había huido con la ayuda de Lanuza y la noche del 23 al 24, disfrazado de pastor y nevando, pasó a Francia hasta Pau, donde Catalina, hermana de Enrique IV, era gobernadora del Bearn. Los cabecillas del movimiento fuerista, en lugar de pasarse al bando del rey, persistieron en su actitud. El 20 de diciembre la cabeza del Justicia, Juan de Lanuza, era expuesta al público. Villahermosa y Aranda fueron presos y murieron en circunstancias sospechosas en agosto y noviembre de 1592.
1592 — 12 de febrero: Muere la Éboli con 52 años. En enero el rey publicó un perdón parcial pero Antonio Pérez fue condenado en ausencia por la Inquisición y quemado en efigie. En Pau Antonio Pérez intenta organizar una invasión de Bearneses pero fracasa. Convoca el rey las cortes aragonesas en Tarazona. Se reúnen en diciembre modificando los fueros y preparando su abolición por Felipe II.
1593 — A principios de año Antonio Pérez viaja a Inglaterra.
1595 — En agosto Antonio Pérez regresa a Francia reclamado por Enrique IV.
1596 — En mayo Antonio Pérez hace un muy breve viaje a Inglaterra.
1598 — Muere Felipe II y la mujer e hijos de Pérez son puestos en libertad. Pérez da a la imprenta en Paris la versión definitiva de sus Relaciones, obra cumbre de la leyenda Negra contra Felipe II.
1603 — En diciembre Antonio Pérez hace su tercer viaje a Inglaterra.
1611 — Muere Antonio Pérez en París y es enterrado en el convento de los celestinos que es destruido durante la revolución francesa y se pierden sus restos. Noviembre: Doña Juana y sus hijos abren proceso de rehabilitación ante la Inquisición.
1615 — Sentencia absolutoria. Muere Doña Juana de Coello.
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