Historias de la Historia de España; Capítulo 86. Éranse unos cristianos «Viejos y Nuevos»; Unos estatutos; Y una sangre muy impura.

limpieza de sangre
Los Estatutos de Limpieza de Sangre aparecieron en España durante el siglo XV en forma aislada, pero, durante el siglo XVI, fueron puestos en vigencia sucesivamente por todas las congregaciones religiosas, militares y civiles. Podemos decir que son reglamentaciones que impedían, a los judíos conversos al cristianismo y a sus descendientes, ocupar puestos y cargos en diversas instituciones, que pueden ser de carácter religioso, universitario, militar, civil o gremial. Tiempo más tarde los Estatutos se extendieron a los moros y luego también a los protestantes y a los procesados por la Imquisición.
La limpieza de sangre era una práctica típicamente española, encaminada a acreditar que se era «cristiano viejo», sin antepasados judíos, musulmanes o penitenciados por la Inquisición, que suscitaba el asombro y reprobación en ls demás naciones, incluso en Roma.
Los Estatutos de Limpieza de Sangre son estatutos raciales, pues dependen del origen y la ascendencia de una persona, y no de algún crimen o falta cometida. El crimen es pertenecer a la “Casta de judíos nuevos” o a los moriscos.
Se dispensaba con más facilidad un antepasado morisco que uno judío, pues se llegó a sostener que una solo gota de sangre judía, por remota que fuera, contaminaba a toda su descendencia.
Los Estatutos de Limpieza de Sangre moldearon el espíritu del pueblo español en el sentido de otorgar mucha importancia a la genealogía, a los linajes, a la cuna y al nacimiento de las personas. El exagerado aprecio por los títulos de nobleza, de los blasones y de los escudos de armas. 
La pureza de sangre se apoyaba en la idea de que la presencia biológica de sangre no cristiana en las venas de un individuo lo identificaba como tal. Por ello, la búsqueda de esa mancha podía y debía ir tan lejos como lo permitiese la documentación. La condición de limpieza de sangre pretendía eliminar la competencia y ascenso que significaba la promoción social de los conversos para los puestos más importantes y distinguidos de la sociedad. Con este instrumento se deslegitimaba al adversario, se le desproveía de sus derechos y se le excluía del nivel social y político que le correspondía. Los Estatutos van a nacer con el propósito de frenar el acceso de los conversos a las instituciones de honor.

Esto trajo como consecuencia una estratificación cristalizada de la sociedad española, lo que impidió el recambio social y la renovación de la clase dirigente y de sus ideas. 
Estos Estatutos fueron implantados especialmente en los cabildos eclesiásticos teniendo su origen en el Cabildo de Toledo. En la sociedad de la época, los conversos o cristianos nuevos tenían derecho a vivir en el seno de la Iglesia y a ser sacerdotes, pero se les privó del derecho a ser titulares o poseedores de beneficios eclesiásticos. La razón que se esgrimía era que estos eran premios que solamente debían darse a aquellos que los hubiesen merecido personalmente o heredado de sus padres, con tal que no fuesen infames. Y esto no podía aplicarse a los conversos porque se habían infamado para siempre cuando sus antepasados dieron muerte a Jesucristo. Esta infamia era transmitida por generación y dejaba en el converso una tendencia a negar la fe cristiana.

Para comprobar la pureza de sangre de una persona el Cabildo nombraba un comisario o informante a quien acompañaba un notario apostólico, que cumplía la función de secretario. Con un modelo de interrogatorio previo el informante se trasladaba a la población natal del aspirante, donde debía solicitar una copia de la partida bautismal, para comprobar la edad del pretendiente y otros datos familiares. Seguidamente, y tras oír a varios testigos tenía que averiguar, al menos, la naturaleza de sus padres y abuelos, desplazándose a las poblaciones que fuesen necesarias para tal comprobación.
Las diligencias eran rigurosamente secretas con el fin de garantizar la plena libertad de los testigos en sus declaraciones, e impedir que estuviesen alertados o aleccionados sobre lo que debían declarar. Por lo general testificaban ocho personas que debían declarar los datos que conociesen del aspirante y su familia. 

El defecto radical de las pruebas estaba en que se basaban en declaraciones orales de testigos que no solían remitirse más que a la pública voz o fama. El punto grave estaba en la presunción de imparcialidad de los testigos, lo que si bien era posible en las ciudades, era bastante difícil de lograr en las poblaciones pequeñas donde todos se conocían y donde existían ya unas etiquetas de buena o mala fama familiar.
La Limpieza de Sangre en suelo Americano
Durante el siglo XVI, a pocos años del descubrimiento de América, comienzan a establecerse distintas disposiciones que impiden a los judíos y moros y a sus descendientes, embarcarse hacia el Nuevo Continente. Numerosos edictos figuran en la Recopilación de las Leyes de Indias, que impedían a los conversos, sus descendientes y a los reconciliados por la Inquisición, trasladarse a América. Las reiteraciones son indicio de que muchas veces fueron burladas éstas disposiciones.
Estos Estatutos siguieron en vigencia hasta la época de la Independencia de América. Los que querían ingresar en las filas del ejército al servicio de España, durante el virreinato, debían probar su limpieza de sangre para ser admitidos
Procedimientos 
Cada institución implementaba su propio sistema de probanza de la limpieza de sangre así como la cantidad de generaciones que debían transcurrir hasta que un individuo fuera considerado “limpio”. 

En general, las probanzas eran demostradas por testigos, y sus declaraciones firmadas ante escribano. Normalmente cinco testigos debían dar fe del conocimiento del solicitante, de su buen nombre y de su pureza de sangre, además de no poseer antecedentes con la Inquisición, tanto él como su familia, por varias generaciones, llegando en algunos casos hasta siete. 
Es por ello que los conversos fueron separados en primer término de los puestos de escribanos, pues se cometían muchas trasgresiones a éstos estatutos. De cualquier modo, testimonios falsos eran motivo de inquisición. 
Como extensión para América, se manifestó en considerar a los americanos como seres inferiores, no dignos de gobernarse, designando en casi todos los puestos de la colonia a los nacidos en la Península, negando posibilidades a los nacidos en el suelo americano.

 

Fuentes:
Copyright © 2012 Zanichelli Editore SpA, Bologna [6249] Questo file è un’estensione online del corso L. Pierozzi, UNA VUELTA POR LA CULTURA HISPANA © Zanichelli 2011
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