La carga de Taxdrirt

Carga
Dentro de los centenarios, bicentenarios y demás efemérides que inundan nuestra rica historia, hay uno que por aislado, aunque no por ello menos importante, ha tenido siempre poco eco, por no decir ninguno, en los medios de comunicación. Se trata del centenario de LA CARGA DE TAXDIRT, la memorable hazaña capitaneada por el entonces Teniente Coronel Cavalcanti, recordada por las tres cargas que el 4º Escuadrón del 21o Regimiento de Cazadores, denominado “de Alfonso XII”, realizó el 20 de Septiembre de 1.909 en Taxdirt, lugar enclavado en el Rif, próximo a Melilla, en las operaciones militares posteriores a la derrota española del Barranco del Lobo, durante la guerra con Marruecos.
Para calibrar la importancia de este hecho tenemos que situarnos en el difícil contexto de la época. Con los sucesos del Barranco del Lobo y de la Semana Trágica muy recientes en la memoria, el ejército español sufría una de sus peores crisis de desprestigio entre nuestra sociedad. El Gobierno se percató de que tenía que tomarse más en serio los asuntos de África y reforzó las tropas allí asentadas con algunas de las mejores con las que contaba en la península. En Consejo de Ministros se acordaba el 28 de Julio de 1.909 enviar a Melilla la 2ª Brigada de Cazadores (o del Campo de Gibraltar), y para que quedara afecto a ella se dispuso la organización de un escuadrón expedicionario del Regimiento Alfonso XII, que el mismo día fue constituido sobre la base del 4º Escuadrón y completado con personal voluntario de los tres restantes. Este Escuadrón es el principal protagonista de esta historia.
Desembarcó en Melilla el día 30 y seguidamente empezó a prestar servicio de campaña, alternando con instrucción de orden cerrado y ejercicios de tiro. El 20 de Septiembre se iniciaron nuevas operaciones de importancia: El Comandante de la zona era el General Marina, que tras dividir sus fuerzas en cinco grandes unidades se decidió a pacificar el norte de Melilla, llegando al Cabo Tres Forcas para no dejar al enemigo a sus espaldas antes de volverse al Sur. Tras dividir sus fuerzas en dos columnas, una se dirigió al sur hacia el zoco el Had, siguiendo el río de Oro y la otra más al norte, con dirección a Taxdirt donde (los rifeños han acumulado fuerzas para su defensa, trayéndolas del zoco el Had). Esta segunda columna, conformada alrededor de la División de Cazadores y al mando del general Tovar (integrada por una columna compuesta por los Batallones de Tarifa, Cataluña, Chiclana, Talavera, Barbastro, Arapiles, Figueras y Las Navas, los escuadrones de Lusitania y Alfonso XII, dos baterías Schneider y cuatro de montaña) emprendía la marcha a primeras horas de la mañana desde las alturas de Cabrerizas Altas, Rostro Gordo, para dirigirse por la península de Tres Forcas hacia el Zoco de El Had de Benisicar.
Al romper la marcha las fuerzas destacadas flanquearon las alturas y el resto avanzó por el fondo, protegido por la artillería de los fuertes, batiendo a los rifeños de Frajana y Benisicar. En el poblado de Dar-el-Hach-Bisan las Brigadas de los generales Alfau y Morales, que formaban la columna, se separaron, marchando con la primera el general en jefe y con la otra el de la división.
La segunda, la del Campo de Gibraltar, salvó los barrancos paralelos a la línea occidental de fuertes ganando las alturas, empezando a poco los moros a batirla con fuego nutrido. Sobre las diez de la mañana arreció el ataque, especialmente a la vanguardia y el fuego de cañón de la brigada contuvo el avance del enemigo, que por momentos se crecía.
El Escuadrón de Alfonso XII, al menos una sección, constituía la extrema vanguardia, siguiendo las fuerzas de Cazadores de Cataluña, Compañía de Zapadores Minadores, una batería de montaña y una sección de ametralladoras. El grueso lo formaban los cuarteles generales de la división y segunda brigada, Cazadores de Tarifa, una batería de montaña, Cazadores de Talavera y sección del Escuadrón de Cazadores de Alfonso XII.
Con poco fuego, sostenido por la Caballería de vanguardia, se llegó a Taxdirt, donde estaban en buenas posiciones los cabileños, rompiendo el fuego nutrido sobre el Alfonso XII, que lo resistió para dar lugar al despliegue del Cataluña, retirándose al flanco. Durante el camino ya se habían trabado algunos combates en los que destacaron los nombres del Cabo Pedro Calvo y el Segundo Teniente de Infantería José Velarde y Velarde: Cuando el batallón de Estella se replegaba hacia el Hipódromo, el cabo Calvo reparó en que de entre unas piedras salía una columna de humo. Separándose de sus compañeros se dirigió allí y encontró que la causa del humo era un cadáver que acababan de quemar los rifeños. Supuso que habría por allí algún herido, y en efecto, sorprendió a un grupo de rifeño rematando a un soldado. El cabo se arrojó sobre uno de los moros, le quitó la gumía y se la hundió en la garganta, arremetiendo después contra los demás, ahuyentándolos, y cargándose el herido en brazos llamó a sus compañeros que le ayudaran a transportarlo al hospital del Hipódromo, llevándose consigo el remington y la gumía del moro asesino como trofeo… Por otra parte, la guardia de obras durante la construcción del primer blocao levantado en el camino conquistado (en las cercanías del barranco de Beni Ensar, próximo a Melilla) fue encomendada a sesenta hombres mandados por el teniente Velarde (jovencísimo oficial, el cual recién incorporado había salido de la Academia Militar con el empleo de 2º teniente con la última promoción el 13 de Julio de ese año), perteneciente del batallón de Cazadores de Alfonso XII. Atacados por varios centenares de rifeños, la fuerza se defendió heroicamente hasta la llegada de refuerzos, muriendo en la acción Velarde y resultando heridos una veintena de defensores (entre ellos, su segundo, el sargento del mismo batallón de Cazadores, Isidro Cañadas), pero rechazando finalmente a los rifeños…
La disposición de las fuerzas formaban la figura de un trapecio, cuya base menor miraba al Este y estaba cubierta por Cazadores de Cataluña, una batería de montaña y los de Tarifa; el lado oblicuo que daba al Norte lo defendía Chiclana, y el del Sur, Talavera. En el centro estaba el general Tovar con el Estado Mayor y el Escuadrón al mando del capitán Álvarez Moreno. La base mayor que pasaba por Taxdirt la constituían los ingenieros, la administración militar y el hospital de sangre.
El Batallón de Cazadores de Cataluña sostuvo durante tres horas el combate, después de ocupar las alturas, ganando palmo a palmo el terreno que defendían los moros. La línea de combate fue reforzada por la izquierda con el batallón de Tarifa, que desplegó bajo el nutrido fuego que sostuvo durante siete horas sin dejar de ganar terreno al frente, rechazando el empuje de núcleos considerables que amagaban su flanco izquierdo; el que reforzó el Batallón de Chiclana, así como el Talavera el derecho.
El combate continuaba con ímpetu creciente, atacando los rifeños a los Cazadores de Talavera por la derecha. Tras intensos combates y ante la actitud cada vez más pasiva de los rifeños, el general Tovar decide retirar a las tropas que estaban en vanguardia, el batallón de Cataluña, y sustituirlo por el Tarifa. A las cuatro aproximadamente se ordenaba al Batallón de Cataluña la retirada, que su jefe juzgaba peligrosa y expuesta.
El teniente coronel José Cavalcanti de Alburquerque y Padierna, Ayudante de Campo del general Tovar, que se dirigía a reiterar la orden –cuando los moros realizaban un esfuerzo supremo para romper la línea-, informó de la necesidad de que fuera apoyada la retirada. Tovar dispuso que el Cataluña se fuera replegando lentamente con la artillería, que Cavalcanti tomara el mando del Escuadrón de Alfonso XII para apoyar al Tarifa en el avance que debía hacer con objeto de sostener el retroceso y que el Chiclana se corriera hacia la retaguardia por el flanco izquierdo y el Talavera lo hiciese a Taxdirt.
Y es en el proceso del relevo -y aprovechando el momento de desorganización de las tropas españolas-, cuando los rifeños iniciaron un feroz ataque con la intención de envolver al batallón que se estaba desplegando…
Se presentaba ese instante histórico en que la carga de caballería era oportuna y necesaria. El escuadrón formó en un repliegue del terreno desenfilado de vista y fuego, mientras el batallón organizaba su retirada. La compañía que ocupaba la extrema derecha lo hizo por secciones, al mismo tiempo que el fuego por toda la línea había llegado al máximo de intensidad para ocultar el repliegue. Los rifeños sospecharon al fin lo que se hacía y acometieron por el intervalo que dejaban las dos compañías que restaban en la línea de fuego. Los cañones de montaña cargados con granadas de metralla a cero los recibieron tirando a toda velocidad y la masa enemiga se replegó rápidamente, dejando en el suelo gran número de bajas.
Tres compañías del Cataluña se habían retirado con orden y quedaba batiéndose la última, pero le iban escaseando las municiones. El Batallón de Tarifa no podía acudir porque los enemigos –escarmentados por la metralla- habían cargado sobre la parte de línea que defendía y lo apretaban con gran empuje, mientras un numeroso contingente rifeño amenazaba seriamente el flanco derecho, cargando sobre el Talavera.
La situación empezaba a complicarse. Las tres compañías del Cataluña continuaban su retirada; Tarifa, al ser rudamente atacado por su flanco izquierdo, más bien tendía a replegarse sobre él que acudir al frente y derecha. La compañía del Cataluña seguía batiéndose sin ceder un palmo de terreno, pero su capitán avisa que le quedan escasísimos cartuchos. Es en este momento cuando el General Tovar ordena al Teniente Coronel Cavalcanti que auxilie al batallón Tarifa con su escuadrón de caballería –el único disponible- dándole una total libertad de acción. Cuando cesa el fuego en el frente, porque se había quemado el último, Cavalcanti forma el escuadrón bajo el mando de su capitán. Cuando la compañía del Cataluña se retira y gran parte del frente queda libre de tropas –y por lo tanto de fuego-, lo que permite a los rifeños reconcentrarse con rapidez.
Tras un rápido estudio del terreno y contando únicamente con 65 caballos, Cavalcanti se sitúa en el flanco izquierdo del enemigo tras una loma. Es aquí cuando llegamos al punto culminante de la batalla. Tras alcanzar la cima, Cavalcanti ordena desenvainar los sables y recuperando el grito de guerra que acompañó a la Reconquista y a los Tercios, el escuadrón Alfonso XII se lanza en una vertiginosa carrera que aterra a los 1.500 rifeños de la cábila de Beni Sicar quienes, sin poder reaccionar ante tan inesperado ataque, se ven superados y comienzan a huir despavoridos.
Para la Caballería, la carga es el ataque: No sabía –ni podía- combatir de otra manera (el caballo siempre había sido su mejor arma)…
Tras esta primera exitosa carga, a Cavalcanti sólo le quedan 40 monturas, además algunos jinetes se han lanzado a la persecución de los rifeños y sus fuerzas están dispersadas. A esto se suma que el enemigo, superada la sorpresa, se reorganiza y se prepara para contraatacar. En la tercera carga sólo participaron 20 jinetes, ya que el resto había caído, estaba desmontado o persiguiendo al enemigo… Llegados a este punto, es donde los autores contrarios a Cavalcanti vuelcan sus críticas, pues lo acusan de haber provocado la pérdida de muchos de sus hombres (las bajas del escuadrón de Alfonso XII fueron de 25 jinetes) por esta acción suicida y ponen en duda las condecoraciones y reconocimientos que recibió por estos hechos, argumentando que sirvieron para tapar el desastre de la batalla. Pero lo cierto, es que Cavalcanti supo reagrupar lo que le quedaba de su escuadrón, el cual se defendió –ya pie a tierra- disparando sus carabinas, y que gracias a su acción el batallón de Tarifa pudo salvarse, reorganizarse y devolver ahora la ayuda a la caballería española. Al mando del Teniente Coronel Moreira acuden por el mismo camino por el que había atacado el escuadrón y consiguen hacer retroceder a los rifeños. El propio Moreira, que alentaba a sus hombres caracoleando con su caballo a través de toda la línea, es gravemente herido en la acción.
Al atardecer, la Brigada del Campo de Gibraltar vivaquea en las posiciones que con tanta sangre había conquistado… Aquella jornada, como en Clavijo, el apóstol Santiago al cual invocó Cavalcanti pareció volver a bajar al mundo terrenal para salvar a los españoles de un nuevo desastre en tierras africanas.

Alfonso XIII imponiendo la Corbata

El escuadrón Alfonso XII recibió por esta acción la corbata de la cruz de San Fernando de manos del rey Alfonso XIII en Sevilla. Cavalcanti fue ascendido a Coronel y recibió la laureada de San Fernando, un premio justo a una carga de caballería tan romántica, como decisiva que pareció retornar el arte de la guerra a unos siglos atrás.
Pese a lo gloriosa de la carga que acabo de describir, poca literatura se ha escrito al respecto, y es curioso comprobar como hoy en día son más famosas acciones que acabaron en derrota como los terribles y tristes desastres del Barranco del Lobo (1.909), de monte Arruit (1.921) o de Annual (1.921). Sin duda es nuestra personal idiosincrasia hispana la que, al contrario que los anglosajones, siempre nos ha hecho magnificar las derrotas y despreciar tristemente las victorias.
Y aquí la contra historia
por 
Era el año 1937, lo recuerdo por el estruendo de los cañones en plena guerra civil española, al oirlos, a mi abuelo y a mi padre les vinieron los recuerdos de las batallas en que ellos habían participado. Pongo más énfasis en la famosa de Taxdir en Marruecos en 1909 porque no se correponde la versión de mi padre que era un simple soldado de caballería, con los honores y cargos que le llovieron a su Jefe por esa misma acción, prueba que no dijo la verdad de lo sucedido. Juzguen Vds.
Yo tengo una duda cruel. No sé si es usted un héroe o un villano. En todas las enciclopedias de España y América se nombra la famosa Carga de Cavalcanti y hay montones de artículos sobre esta acción. Se ha hecho famosísima y gracias a ella Vd. escaló los más altos honores y dignidades que podía soñar. Se le concedió la Cruz Laureada de San Fernando, la Placa de la Cruz con distintivo rojo al Mérito Militar, ascendió a Teniente General en 1924, Jefe de la Casa Militar del Rey, Comandante General de Alabarderos, Capitán General de Burgos, Sevilla y Baleares, Presidencia del Consejo Supremo de Guerra y Marina y se casó con una hija de Emilia Pardo Bazán, la musa de Galicia y después de muchos avatares políticos murió en San Sebastián el año 1937.Recibió el título de Marqués de Cavalcanti. Todo esto copiado de las enciclopedias.
Ignoro cómo se relató el informe al Tribunal Militar, pero tuvo que ser emocionante la batalla.
El mismo año que Vd. falleció en San Sebastián, en 1937,recuerdo que estaba yo en la huerta de Pastoriza en Sangüesa al atardecer y empezaron a tronar los cañones, se distinguían los calibres por los distintos estruendos. Esta vez eran del frente de Huesca. Empezaron las mujeres a rezar. Toda la juventud del pueblo estaba en el frente de batalla. Entonces mi abuelo comenzó a contar sus batallitas en la guerra carlista. Era horrible. No había prisioneros. Siguió mi padre contando sus experiencias. Primero en la Semana Trágica de Barcelona, donde se rompió una muñeca saltando una barricada en las Ramblas. Luego los embarcaron para Melilla, tres días sin poder salir del barco por el fuego enemigo. Por fin salieron.
En la famosa batalla de Taxdir, que aparece en todas las crónicas, Cavalcanti se encontraba al frente de su escuadrón de caballería. Las fuerzas españolas y moras se enzarzaron a la bayoneta en un cuerpo a cuerpo. Entonces el escuadrón español se lanzó a golpe de sable por el medio de las filas moras y tuvieron alguna baja pero pocas. Atravesaron las filas enemigas y a cierta distancia mandó poner pié a tierra. Al ver ésto los moros se dirigieron contra ellos. Entonces Cavalcanti mandó montar a caballo y atacarlos. Estando en esta refriega, alguien le avisó que habían dejado atrás unos pocos soldados que con el nerviosismo de los caballos no habían podido montar e iban a ser masacrados. Cavalcanti ordenó al cornetín de órdenes que tocase “Variación” creo que izquierda y allí se montó el desastre. Los caballos de medio escuadrón que estaban casi inmóviles fueron heridos por las bayonetas de los moros, los soldados cayeron a tierra y fueron acuchillados en el suelo.
Mi padre decía que había nacido aquel día, porque tuvo la suerte de estar en el ala que salió corriendo. Su pregunta era porqué si se equivocó no rectificó y mandó al cornetín tocar “ Media vuelta.” Éste corneta iba pegado a Cavalcanti para recibir las órdenes, luego no había ningún problema y los soldados se hubieran salvado todos.
Si esto lo hubieran redactado así como sucedió, el Tribunal Militar seguramente le hubiera sancionado
Pero entonces no había corresponsales de guerra, ni fotógrafos ni televisión como ahora, y los pocos periódicos que había dieron la noticia de una gran batalla, de un gran desastre pero con la redacción que hicieron en la Sala de Banderas Cavalcanti y sus oficiales. Seguramente ascendieron todos. Los soldados siguieron en la guerra y ni se enteraron.
Señor Cavalcanti, Vd. no fue honesto, de héroe nada de nada, un error humano que no fue rectificado y cantidad de soldados muertos a bayonetazos. Durante muchos años sentí una pena infinita por Vd. pero cuando me he documentado,he visto que si hubiera dicho la verdad el Tribunal no le hubiera dado la Laureada, más bien le hubiera apartado del mando de tropas.
Me contaba mi padre, que cuando más miedo pasaban era cuando iban de descubierta. El terreno del Rif es sumamente montañoso y para que pudiese avanzar la infantería tenían que abrirles el paso los de caballería. Entre dos lomas paralelas o casi, siempre hay un barranco, en tonces de el escuadrón salían dos soldados, bajaban el barranco y subían a la siguiente loma, si no había enemigos avanzaba el resto del escuadrón siempre de dos en dos . Luego éstos se quedaban los últimos hasta que pasaban todos y así iban de loma en loma, pero si había moros, eran hombres muertos, Entonces el Jefe tomaba sus medidas y así la infantería no se veía sorprendida. No había catalejos, no había aviones por lo tanto era la única forma de avanzar con cierta seguridad.
Dentro de pocos años, delante del Arcangel San Miguel, Vd y mi padre me dirán la verdad de lo ocurrido y repito, sabré si fue un héroe o un villano.
IMPORTANTE
Como continuación a mi escrito y analizado el DIARIO DE OPERACIONES de aquella fecha en la batalla de Taxdirt , a continuación detallo la única referencia que he encontrado a la célebre carga de la Caballería del Teniente Coronel Cavalcanti que viene impresa en la Enciclopedia Sopena , otras que he visitado y varios artículos que he leído en Internet , lo cual viene a corroborar las dos cargas que cita mi padre y la desaparición de un ala de escuadrón que aquí cita como que ”a punto estuvo de convertirse en un nuevo revés”. Naturalmente no dice que por un error de mando. A este Regimiento mi padre lo llamaba LANCEROS DEL REY.
“Para taponar el hueco acude el Tte. Col. Cavalcanti con un escuadrón de Rgto. Alfonso XII, tras dos cargas el escuadrón echa pie a tierra y mantiene la posición hasta que el batallón Tarifa puede completar su despliegue, la acción de Taxdir quedo así resuelta, aunque apunto estuvo de convertirse en un nuevo revés”.
Siguiendo investigando esta acción he encontrado un escrito de Mencey,ubicación Nivaria que dice los ascensos que ocasionó esta accion.
Al Teniente Coronel Cavalcanti le dan la Laureada de San Fernando
A 1 capitan ascenso a Comandante
A 3 Tenientes Primeros ascenso a Capitan
A 1 Teniente Segundo le dan Cruz Roja pensionada
A 1 Veterinario 2º ascenso a Veterinario primero
A 3 Sargentos ascenso a Teniente Segundo
y cita una copla muy expresiva:
La bala que a mí me hirió
tambien rozó al Comandante
a él lo hicieron Coronel
y yo seguí igual que antes.
Manifiesta que participaron en las cargas 66 personas, muriendo 7, hubo 7 heridos graves y 10 leves.
Cada vez entiendo menos lo de la famosa carga en las enciclopedias.

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SABLE DEL LAUREADO JOSÉ CAVALCANTl DE ALBURQUERQUE Y PADIERNA

(1871-1937)

(Marqués de Cavalcanti)

Nació en La Habana y murió en San Sebastián. Militar del arma de Caballería, que se distinguió, siendo teniente coronel, en la acción de Taxdirt (campaña de Melilla, 20 de septiembre de 1909) por lo que fue laureado con la Cruz de San Fernando. Desempeñó altos mandos militares, como el de comandante general de Melilla después del desastre de Annual (1921); en la acción del convoy a Tizza de nuevo salvó con su audacia una situación comprometida; al procesarse a los supuestos responsables de esta, fue atacado por las Juntas de Defensa y acabó por dársele el cese (1921). En 1923 estuvo de acuerdo con Primo de Rivera en los tanteos para su golpe de estado y formó parte del Directorio militar interino (13 a 15 de septiembre). Ascendió a teniente general en 1924. No obstante su citada actitud se puso más tarde enfrente de Primo de Rivera, siendo jefe de la Casa militar del rey, y se comprometió en conatos de conjuras, por lo que el dictador lo alejó con comisiones oficiales en el extranjero. Poseyó numerosas condecoraciones y estaba casado con una hija de doña Emilia Pardo Bazán, condesa de la Torre de Cela; desde 1919 recibió el título de marqués de Cavalcanti.

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