“Usted no se cortará ninguna mano, con la derecha firmará la disposición y con la izquierda me tocará los pelendengues”. General Narváez.

Ramón María Narváez y Campos, (Loja, Granada, 5 de agosto de 1800 – Madrid, 23 de abril de 1868), fue un militar y político español, siete veces Presidente del Consejo de Ministros de España entre 1844 y 1868. Conocido como El Espadón de Loja.
Segundón de una familia de labradores acomodados de la pequeña nobleza andaluza, Su carrera militar comenzó en el regimiento de Guardia Valona en 1815, ingresó en el ejército con sólo quince años. Durante el Trienio Constitucional (1820-23) se decantó por los partidarios del liberalismo y tuvo un papel destacado en la lucha contra la sublevación absolutista de la Guardia Real de Madrid (1822). Ello le obligó a retirarse del ejército cuando la invasión de los «Cien mil hijos de San Luis» restableció a Fernando VII como rey absoluto.
Sólo tras la muerte de Fernando VII pudo retornar al servicio activo en el ejército. A raíz de ese momento, su carrera militar se vinculó a los éxitos del ejército cristino en la Primera Guerra Civil Carlista. Se le destinó al ejército del Norte. Participó en la batalla de Mendigorría (julio de 1835), mandando el batallón del Infante: su acción en la misma le valió el ascenso a teniente coronel. Tras su participación en la batalla de Arlabán (1836), se le propuso para el ascenso a brigadier. En 1836 participó en la persecución del general carlista Gómez, enemistándose con Alaix y, consecuentemente, con Espartero. En el frente de Aragón derrotó a las huestes de Cabrera en Pobleta de Morella. Cuando a raíz de 1837 se le encargó la organización y mando del ejército de la “Reserva andaluza”, con la misión de pacificar La Mancha y expulsar a la guerrilla carlista de Palillos, se enconaron su rivalidades de personalismos con Espartero, jefe del ejército del Norte. En 1838 fue promovido a mariscal de campo, y electo diputado a Cortes. El entonces ministro de la Guerra. general Alaix, hombre de confianza de Espartero, potenció el proceso que se abrió a Narváez tras su complicación en un movimiento de sublevación popular, acaecido en Sevilla en 1838, dirigido por Fernández de Córdoba. Esto le condujo a la emigración.
En 1843 fue uno de los jefes de la sublevación contra el regente; el encuentro victorioso de Torrejón de Ardoz frente a las tropas esparteristas de Seoane, le valió la rendición de Madrid. Acción por la que fue ascendido a teniente general y nombrado capitán general de Castilla la Nueva. A partir de ese momento, pasó a convertirse en el máximo dirigente del Partido Moderado. En mayo de 1844 se le encomendó la formación de gobierno con las notabilidades del partido, ostentando él la Presidencia del Consejo de Ministros. En el seno de este gobierno, jugó un papel de árbitro entre las posiciones del ministro de Estado, marqués de Viluma, partidario de un retorno a un régimen de carta otorgada, y las posiciones de sus ministros de Gobernación y Hacienda, Pidal y Mon, respectivamente, partidarios de reformar la Constitución progresista de 1837, pero con la concurrencia de las Cortes. Narváez se decantó a favor de estos últimos, y su gobierno abrió el proceso que desembocaría en la elaboración de la Constitución moderada de 1845.
Sus principales medidas fueron las siguientes:
·Reforma fiscal, llevada a cabo por Alejandro Mon, que unió la constelación de impuestos heredada del Antiguo Régimen en sólo cuatro.
 ·Guardia Civil: Creada por Francisco Javier Girón, duque de Ahumada en 1844.
·Instrucción Pública: Reorganización dirigida por Pedro José Pidal y por la cual el Estado asume las competencias de la instrucción pública como propias. 
·Desamortización: Cese de la venta de bienes del clero.
 ·Centralización administrativa: Ley de 8 de enero de 1845.
 ·Delitos de imprenta: Decreto del 6 de julio de 1845, por el cual se ponía fin a la competencia exclusiva de los juicios por jurados.
 ·Sufragio Censitario: Ley electoral de 1846.
 El principal balance del gobierno largo de Narváez fue la neutralización de los movimientos revolucionarios de 1848, y el que, bajo su mandato, se sentaron las bases para la posterior firma del Concordato con la Santa Sede. Durante esta época se promulgó el nuevo Código Penal (22 de septiembre de 1848). Narváez cayó el 10 de abril de l 851, siendo sustituido en la Presidencia por Bravo Murillo. Durante el mandato de éste se automarginó de la política activa, no participando en la revolución de julio de 1854, ni en la vida política del Bienio Progresista.
Tras el pronunciamiento militar de Leopoldo O’Donnell, la formación de un gobierno fue nuevamente confiada a Narváez, gabinete que presidió entre el 12 de octubre de 1856 y octubre del 1857.
Entre 1856 y 1868 presidió tres gabinetes, desde los cuales ejerció una política represiva de cualquier manifestación subversiva, a la vez que trataba de introducir medidas reformistas.
En el atentado ocurrido en palacio en la presentación de la recién nacida Princesa de Asturias, en realidad, el cura Merino contra quien quería atentar era contra Narváez, pero dadas las medidas de seguridad en torno al presidente del Gobierno, volcó su ira hacia Isabel II, curiosamente más desprotegida.
Su fallecimiento, el 23 de abril de 1868, ocasionó el rápido resquebrajamiento del Partido Moderado. Sólo cinco meses más tarde, el 19 de septiembre de 1868, se produce el cuartelazo que pone fin a la monarquía constitucional de Isabel II.

Pero eso es otra historia…

Publicado 4th August 2012 por 
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