General español de origen genovés, I duque de Sesto, I marqués de los Balbases y capitán general de Flandes. Ambrosio de Spínola.

Ambrosio
Don Ambrosio Spínola (Ambrosio Spínola Doria o Ambrogio Spinola Doria) (Génova, 1569 – Castelnuovo Scrivia, 25 de septiembre de 1630), fue un general español de origen genovés, I duque de Sesto (1612), I marqués de los Balbases (1621), Grande de España, caballero de la Orden de Santiago y del Toisón de Oro, capitán general de Flandes y comandante del ejército español durante la Guerra de los Ochenta Años. Es famoso por la toma de la ciudad holandesa de Breda y recordado como uno de los últimos grandes líderes militares de la Edad de Oro española.

Miembro de una rica familia de banqueros genoveses muy ligada a la monarquía española, era hijo mayor de Filipo Spinola, marqués de Sesto y Benafro, y de su mujer Policena Cossino, hija del príncipe de Palermo.

En el siglo XVI, la República de Génova era un estado prácticamente en situación de protectorado bajo el poder del Imperio español. Los genoveses eran los banqueros de la monarquía y tenían el control casi total de sus finanzas. Varios de los hermanos más jóvenes de Ambrosio Spínola buscaron fortuna en España, y uno de ellos, Federico, se distinguió como soldado en Flandes. El hermano mayor permaneció en Italia y se casó en 1592 con Joanna Bacciadona, hija del conde de Galeratta.

Las casas de Spínola y Doria rivalizaban por ejercer el poder en la república. Ambrosio Spínola continuó esta rivalidad con el conde de Tursi, entonces jefe de los Doria. Tras un fracaso en un enfrentamiento judicial con los Doria, decidió retirarse de la ciudad y mejorar la fortuna de su casa sirviendo a la monarquía española en Flandes. En 1602 él y su hermano Federico entraron en tratos con el gobierno español – una “condotta” al viejo modelo italiano.

En 1601 entró al servicio de Felipe III y financió un poderoso ejército, a cuyo frente se puso él mismo, para apoyar al archiduque Alberto, gobernador español de los Países Bajos, en su lucha contra los holandeses.

Se trató de una aventura en la que Spinola arriesgó la totalidad de la gran fortuna de su familia. Se encargó de enrolar mil hombres para operaciones militares terrestres, y Federico se ocupó de formar una escuadra de galeras para operaciones en la costa. En ella, varias de la galeras de Federico fueron destruidas por los barcos de guerra ingleses en su camino a través del canal de la Mancha. El propio Federico resultó muerto en acción con los holandeses el 24 de mayo de 1603. Ambrosio Spínola recorrió con su ejército una larga distancia hasta llegar a Flandes en 1602 con los hombres que había reclutado. Durante los primeros meses de su estancia en Flandes, el gobierno español barajó la posibilidad de emplearlo en una invasión de Inglaterra, proyecto que no llegó concretarse. A finales del año regresó a Italia para conseguir más hombres.


Sitio de Ostende. Fecha 5 de julio de 1601 – 20 de septiembre de 1604.

Pronto demostró su valía como general, y en 1604 derrotó a Mauricio I de Nassau-Orange en Ostende. A pesar de las numerosas victorias que cosechó en los campos de batalla, El archiduque Alberto y la infanta Clara Eugenia, hija de Felipe II, gobernadores de Flandes y que habían deseado profundamente la posesión de Ostende, se sintieron muy complacidos con este éxito, valiéndole además una alta reputación entre los soldados de la época. Al cierre de la campaña regresó a España para organizar con la corte, que entonces estaba en Valladolid, la continuación de la guerra.

En Valladolid insistió en servir en calidad de Comandante en jefe en Flandes. En abril estaba de nuevo en Bruselas, y tomó parte en su primera campaña. Las guerras de los Países Bajos consistían principalmente en asedios, y Spínola se hizo famoso por el número de plazas que tomó, a pesar de los esfuerzos de Mauricio de Nassau de socorrerlas.

En 1606 regresó a España, siendo recibido con grandes honores. Se le confió una misión secreta consistente en asegurar la gobernación de Flandes en caso de muerte del archiduque o su mujer, pero no pudo obtener el grado de “Grande” que deseaba, y se vio obligado a entregar en garantía la totalidad de su fortuna para avalar los gastos de la guerra antes de que los banqueros adelantasen fondos a la corona española. Ya que nunca se le restituyó ese dinero, quedó completamente arruinado. El gobierno español comenzó entonces a recurrir a excusas para mantenerlo lejos de España. los gastos de sus tropas y las dificultades económicas de la Corona lo llevaron a la ruina y le convencieron de la necesidad de buscar la paz, por lo que tomó parte en las negociaciones que condujeron a la tregua de los Doce Años en 1609.

Hasta la firma de la tregua de los 12 años en 1609 siguió con el mando en el campo generalmente con éxito. Después de la firma de la misma continuó en su destino, y se le encargó, entre otras tareas, conducir las negociaciones con Francia cuando el Príncipe de Condé huyó a Flandes con su mujer para ponerla fuera del alcance de la admiración senil de Enrique IV de Francia.

En 1611, la ruina financiera de Spínola era completa, pero obtuvo su deseada “grandeza”. En 1614 tomó parte en las operaciones relacionadas con la herencia de Cléveris y Jülich. Cuando estalló la Guerra de los Treinta Años condujo una vigorosa campaña por el Bajo Palatinado, parte de cuyo territorio conquistó (1620) y fue recompensado con el grado de capitán general.

Derrotó a los partidarios del elector Federico. Las operaciones en Alemania se vieron interrumpidas por la conclusión de la tregua de los Doce Años, lo que supuso reanudar las hostilidades en los Países Bajos. Spínola realizó una ofensiva que culminó con la más renombrada victoria de su carrera, la captura de Breda, tras un largo asedio de un año (agosto de 1624 – junio de 1625),, inmortalizada por Velázquez en su cuadro La rendición de Breda (o Las lanzas).

La toma de Breda fue la culminación de la carrera de Spínola. Sin embargo, la parálisis del gobierno de España, la necesidad acuciante de dinero y el nuevo favorito, Olivares, celoso del general permitieron a los holandeses recuperarse. Spínola no pudo evitar que Federico Enrique de Nassau tomase Groll, una buena avanzadilla hacia Breda. En enero de 1628 regresó a España, resuelto a no reasumir el mando en Flandes a no ser que se le asegurasen fondos para mantener su ejército. En Madrid tuvo que sufrir las insolencias de Olivares, que se esforzaba al máximo en hacerle responsable de la pérdida de Groll. Spínola decidió no regresar a Flandes.

Cuando estalló la guerra de Sucesión de Mantua, el gobierno de España nombró a Spinola gobernador del Milanesado. Desembarcó en Génova en septiembre de 1629. En Italia sufrió los efectos de la enemistad de Olivares, quien provocó que se le privase de sus poderes como plenipotenciario. La salud de Spinola se derrumbó, y habiendo sido objeto de expropiación de su dinero, escatimada la compensación que había reclamado para sus hijos y dejado caer en desgracia en presencia del enemigo, murió el 25 de septiembre de 1630 a consecuencia de las heridas sufridas en el asedio en el sitio de Casale.

Publicado 29th March 2012 por 
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