1535; 21 de Julio: …De como nuestro emperador Carlos conquista Túnez.

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…Viendo lo bien que les iban las escaramuzas a los sitiados, Jafer y sus jenízaros también quisieron probar su valor, ya que eran la guardia de la Sublime Puerta, atacando a los españoles y lanzándoles piedras, flechas y pelotas, a lo que respondieron los nuestros con sus arcabuces y el marqués del Vasto con sus italianos y sus alabardas y los turcos no le hacían ascos a la lucha, pero hubieron de volver la espalda gracias a nuestros arcabuceros. Cayendo Jafar de dos pelotazos y partiendo raudos los turcos hacía la Goleta con los nuestros pisándoles los talones, en dirección a la muralla de el Estaño, donde Sinán el Judío y los suyos, les lanzaron toda suerte de proyectiles, piedras, pelotas y flechas, matando a Diego de Ávila e hiriendo a Rodrigo de Ripalda entre otros.
La toma de Túnez
Mientras el Emperador, restauraba la fortaleza abatida y dejaba unos 600 españoles a cargo de la Goleta, habían algunos que decían que garantizada la seguridad del mar con la presa de la flota de la Goleta no había necesidad de ir más allá. Otros decían que ni la infantería bastara contra tantos moriscos, ya que les faltaban muchas ballestas, ni la caballería contra los 15.000/20.000 alabares montados, a parte de que el calor y la sed, teniendo en cuenta que Barbarroja emponzoñaría los pozos de agua, serían un obstáculo difícil de superar.
No por ello hicieron desistir al Emperador de sus planes, los cuales eran además de lo logrado, echar a Barbarroja de Túnez y que antes de salir de España se habían tenido en cuenta estos males y otros peores, pero la seguridad de sus vasallos y de Italia, privaba sobre el resto. Informado por Muley Azán de la fortaleza de su alcazaba, que caminos habían de seguir y que pozos y cisternas se hallaban antes de la ciudad. Mandó a Andrea Doria que proveyese al ejército por el Estaño, con barcas, de agua, pan y otras provisiones y que hiciera llegar al marqués del Vasto, botas, calabazas con agua y provisiones para tres o cuatro días y 12 tiros sin bestias, los 6 más grandes con pelotas y pólvora.
El se puso de punto en blanco y a caballo recorría los escuadrones para animarlos en su empresa, estos le correspondían a voces, que tomarían Túnez, Berbería y hasta la ciudad santa de Jerusalén. El en medio del ejército y delante del crucifijo, acompañado del infante, con los italianos a su izquierda, debajo del príncipe de Salerno, los españoles a la derecha, bajo Alarcón. Delante el marqués del Vasto los alemanes de Eberstein y detrás el Duque de Alba.
Marcharon hasta una legua de Túnez, donde Barbarroja les estaba esperando con 9 o 10 tiros gruesos, y con 15.000 hombres a caballo y otros 1.000 de a pie. Sonaron las trompetas en orden de batalla, el marqués del Vasto le dijo a Carlos, que se recogiera hasta el cuerpo de banderas, ya que les estaban llegando unas pelotas que les lanzaban los turcos y le comentó el Emperador que nunca murió un emperador por la artillería, pero le hizo caso y se refugió. Descargaron tal cantidad de pelotas, los imperiales que derribaron cerca de 400 berberiscos antes de juntarse con los demás. Los turcos y los jenízaros huyeron a Túnez, también los moros y alázares a Rebat, otros a Babazuech, a Reztabi y a Bardi, arrabales de la ciudad. Barbarroja, ciego de ira, quiso quemar a 3.000 cristianos cautivos, sino hubiera sido por Sinán, el cual le afeo su conducta. Salió a la mezquita mayor para decir a sus principales que habían de resistir, ya que los cristianos por poca resistencia que hubiera, perecerían de sed.
Mientras tanto, varios renegados abrieron las puertas de los cautivos, y les ayudaron a quitarse los grilletes, esposas y cadenas. Aprendieron a los guardianes turcos y tomaron la puerta.
Barbarroa, el cual, renegando de Mahoma y del Judío, que le impidió quemarlos y queriendo evitar su captura por el Emperador, marchó de Túnez, junto a Baeza, Cachadiablo, Sinán y otros muchos renegados y corsarios, en total unos 7.000 hombres. A todo esto el Emperador, que temía alguna emboscada, se apercibió por unos cristianos huidos que Barbarroja había huido de Túnez y los cautivos se habían apoderado de la alcazaba, no por ello, dejó de cerciorarse enviando a sus capitanes Jaén y Bocanegra con sus compañías, los cuales le confirmaron que Barbarroja había cruzado el río Guadilbarbar, en su huida y Carlos V llegó a las puertas de Túnez el 21 de Julio.
Ya los notables salieron a recibir al Emperador y a Muley Azan, para darles las llaves de la ciudad, ofreciéndoles para que no les saquearan ofreciendo dineros, ropa y comida, ya que Dios le daba la victoria sobre sus enemigos, les libraba del tirano corsario y le restituía su antiguo rey y señor. Los soldados clamaban por el saco, y los tunecinos lo merecían al haber apoyado tanto a Barbarroja. Entró el marqués del Vasto en la alcazaba y por un informe de un genovés, encontró en una cisterna, 30.000 ducados que habían echado en zurrones, entrando a manadas los soldados al saqueo de la ciudad, matando a los que se oponían y seduciendo a niños, doncellas y bellas mujeres.
Mientras el Emperador se fue a la alcazaba para felicitar a los cristianos sublevados, liberándolos a todos, junto con los de la ciudad, en total unos 10.000, entregando 81 franceses al embajador de Francia. Hizo la merced al marqués del Vasto de los 30.000 ducados recuperados y a los cautivos lo que tomaran. Mandó un pregón, so pena de muerte, que no matasen ni prendiesen a nadie de Túnez, dejando al rey Azan que tomase lo que quisiera.
Publicado 21st July 2012 por Juan José Godoy Espinosa de los Monteros
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