Historias de la historia de una conquista; Un dos de Abril, día de Pascua Florida; Un vallisoletano, Juan Ponce de León; y unos ingleses como no, metiendo la uña.

ponce de leon efemerLa península de la Florida fue descubierta por Juan Ponce de León un lunes de Pascua de Resurrección. Como la Pascua de Resurrección también se conoce como la Pascua Florida, a la península se le llamó: Península de la Florida. Florida o Flórida, también llamado la Flórida (los hispanohablantes locales lo suelen pronunciar de manera proparoxítona: ‘Flórida’, de igual manera que en idioma inglés), es un estado situado en la región Sur de los Estados Unidos. Su capital es Tallahassee.
Exploración por los españoles
Juan Ponce de León
Descubierta conjuntamente por Juan Ponce de León, Hermanos Pinzón, Juan Díaz de Solís y Américo Vespuccio cuando navegaban en torno al golfo de México, mientras que la parte oriental fue reconocida en 1498 por Juan Caboto. A comienzos del siglo XVI, varias disposiciones que autorizaban llevar a indígenas de aquellos lugares donde no hubiese oro, permiten suponer que llegaron a Florida (entonces considerada como isla bajo el nombre de Bimini) varios viajeros más, desconocidos, hasta que el 2 de abril de 1513. Ponce de León tomó posesión de aquella supuesta isla dándole la denominación actual, bien por la belleza de su tierra o por la festividad de la Pascua Florida. Según la tradición el principal motivo que llevó a Ponce de León a incursionar en esta parte de Norteamérica fue encontrar la Fuente de Juvencia (o fuente de la eterna juventud) que relatos indígenas suponían que se localizaba en uno de los surgientes o en el fondo de un hammock de la península de La Florida. No debió de ser el primer español que arribó a esa tierra, pues encontró al menos un nativo en 1513, que podía hablar castellano.
Hernández de Córdoba la alcanza, junto con Antón de Alaminos, en 1517; más tarde Juan de Grijalva (1518), Camargo (1519) y, sobre todo, Álvarez de Pineda, comprueban, al completar la exploración del golfo de México, la continentalidad de Florida. Con las noticias dadas por estos descubridores, el Papa León X erigió el 5 de diciembre de 1520 la diócesis de Santiago de la Florida, cuando en realidad, los únicos cristianos eran los europeos que la exploraron.
Por otro lado, las expediciones organizadas aquel año por Diego Caballero y Ortiz de Matienzos para capturar indios, aún siendo contrarias a las leyes que la Corona española estableció para la colonización de las Américas (las llamadas “Leyes de Indias”), llevadas a la práctica por Gordillo y Quexos supusieron un problema para el establecimiento de la Iglesia en aquel lugar, posiblemente a ello es debido que la segunda expedición de Ponce de León, realizada en 1521, tuvievese un recibimiento hostil y que de las heridas recibidas, éste muriera poco después.
En 1523, Vázquez de Ayllón, y con autorización del emperador Carlos I de España, organizó una expedición para buscar el pasaje norte a las Islas de las Especias, explorando la costa oriental del actual Estados Unidos (estados de Virginia y Carolina del Norte).
Buscando el estrecho de Anián recorrió Esteban Muñoz en 1525 las costas desde Terranova a Florida. El mismo año Lucas Vázquez de Ayllón (Véase Tierra de Ayllón) envió a Quexos con dos naves y luego, en junio de 1526, salió él mismo, alcanzando el cabo actualmente llamado Fear y muriendo en octubre de aquel año. La exploración de las tierras continentales comenzó con la desgraciada expedición de Narváez que en abril de 1528 desembarcó en las inmediaciones de Tampa. Álvar Núñez Cabeza de Vaca y cuatro supervivientes más cruzaron Norteamérica de este a oeste en un largo viaje de ocho años.
En 1538 salió de España la expedición capitaneada por Hernando de Soto, que realizó una parecida epopeya descubridora, partiendo también de Tampa, atravesando los Montes Apalaches hasta llegar prácticamente al curso medio del río Misisipi, cabe considerar que en el siglo XVI y hasta fines del siglo XVIII recibía el nombre de La Florida un territorio mucho más extenso que el que actualmente recibe tal nombre, el gobierno de La Florida que se adjudicaba Hernando de Soto abarcaba los actuales estados de Florida, Georgia, Carolina del Sur, Carolina del Norte, Tennessee, Alabama y Misisipi teniendo aproximadamente por límite septentrional el paralelo 36°N o, algo más al sur el paralelo del Cabo Medanoso (Cabo Hatteras).
Inicio de la colonización de la Florida por España
En 1544 Julián de Sámano, hermano del secretario de Carlos I, y Pedro de Ahumada, hermano de Santa Teresa, pretendieron conquistar Florida, pero el rey no dio la autorización para evitar abusos. Sin embargo, poco después le concedía a fray Luis de Cáncer, compañero de Las Casas, para que la llevase a cabo con la sola predicación del Evangelio sin la intervención de las armas, pero antes de poder hacerlo, Cáncer pereció, al desembarcar en 1549. Tras este fracaso, Pedro de Santander propuso la colonización con gente remunerada para no abandonar a los indígenas, asegurar el paso de las flotas y evitar el asentamiento de enemigos. En 1558, Guido de Lavezares se estableció en la Bahía Filipina (Mobile) y en 14 de agosto de 1559 fondeó en Panzacola la expedición de Tristán de Luna, entre cuyos misioneros iba el gran defensor de los indígenas, Domingo de Salazar, luego obispo de Manila. Recorrido el territorio, no pudieron establecerse en él y fueron recogidos en 1561 por Ángel Villafañe, que intentó poblar en Santa Elena (actual Parris Island (Carolina del Sur)) sin conseguirlo.
La conquista definitiva se efectuó tras fundar los hugonotes franceses una colonia en la costa atlántica (Fort Caroline) en 1562, la cual, abandonada poco después, se restauró por orden del almirante Coligny, aún teniendo noticias la reina de Francia por su hija, Isabel de Valois, que el esposo de ésta, Felipe II, no consentiría la presencia de herejes en sus territorios. Se pretendía con ello atacar la flota de Indias al cruzar el canal de las Bahamas; trasladar las guerras de religión al Nuevo Mundo y enfrentar la opinión francesa contra España. Pedro Menéndez de Avilés se encargó de acabar con estos problemas y lo hizo cumpliendo las órdenes que recibió del monarca. Tras la victoria, desplegó gran actividad y aseguró la colonización española; fundó San Agustín (el asentamiento europeo permanente más antiguo, 1565 de los actuales EE.UU.) y estableció fuertes en la bahía de Carlos, Tampa, Gualé y Santa Elena así como la misión de Tegesta en territorio de la etnia Tequesta prácticamente donde hoy se emplaza Miami, asegurando su comunicación por mar; e hizo amistad con los caciques vecinos, a los que intentaron cristianizar los primeros jesuitas llegados al Nuevo Mundo a petición suya. Uno de ellos, el P. Martínez, fue sacrificado por los indígenas. Fracasada la evangelización en el sur de la península, los jesuitas se establecieron en 1570, totalmente solos, en la región de Ajacan (Virginia), donde fueron martirizados, librándose únicamente un niño de doctrina. En 1572 la Compañía de Jesús abandonó Florida, siendo sustituida por la Orden de San Francisco. La primera década franciscana fue una época turbulenta en la que se abandonaron los puestos misionales, aunque se volvieron a ocupar más tarde logrando su definitivo afincamiento.
Cuando en 1586 el corsario-pirata inglés Sir Drake quemó San Agustín cuando ya estaba erigida la iglesia parroquial y el ayuntamiento, tuviéndose que reconstruir. En 1587 se habían fundado los pueblos de Tolomato, Topiqui, Nombre de Dios, San Sebastián, San Antonio, San Pedro y San Juan. En 1588 se intentó restablecer la misión de Ajacán. A mediados de septiembre de 1597 fueron martirizados cinco frailes, pero siete años después ya reinaba la normalidad, dando comienzo una época de llamativo éxito misional y convirtiéndose por doquier pueblos enteros de indígenas.
Inicio de la presencia de Inglaterra al norte de Florida
En 1607 los ingleses se establecieron en la actual Virginia, cerca de la bahía de Chesapeake, y fundaron Jamestown. España consideró el hecho como una usurpación y una amenaza, y reaccionó de inmediato, aunque débilmente. En 1609 Felipe III envió una expedición contra este establecimiento al mando del capitán Fernández de Écija y los alféreces Juan Rodríguez de Cartaya y Juan de Santiago, pero dado que era insuficiente su fuerza no la atacó, limitándose a provocar las hostilidades de indios contra ingleses; esta técnica indirecta de guerra después revertiría contra el establecimiento español, y entonces no tuvo eficacia porque el rey de España, para atraerse a Inglaterra, contemporizó con sus colonos, pues esperaba que fracasasen por sí solos, lo que no aconteció. Mientras tanto aparecían nuevas misiones franciscanas entre los indios. Y así, en 1612, se crearon las de Georgia, y dos años después ascendían a 20 los pueblos de indígenas cristianos levantados en Florida. En 1633 comenzaron las misiones de Apalache, con las que, en 1634 ascendían a 44 los establecimientos de misioneros y a 30.000 los indígenas convertidos al cristianismo, repartidos en un territorio situado a más de 200 km del Atlántico.
Tras el saqueo del bucanero inglés John Davis a San Agustín y a una rebelión de los indios apalaches que provocó el retroceso de aquellas prósperas misiones, los ingleses, aprovechando tales circunstancias, avanzaron poco a poco hacia el sur, y consolidaron sus posiciones al establecerse en 1670, y de modo definitivo, en Charleston (Carolina del Sur), quedando sólo entre los asentamientos españoles de La Florida y la de los ingleses de Carolina las misiones del actual estado de Georgia.
Tras el ataque del pirata inglés Robert Searle a San Agustín en 1668, se decidió sustituir el fuerte de madera y edificar un castillo de piedra para proteger la ciudad. La construcción del Castillo de San Marcos empezó en octubre de 1672. Los trabajadores fueron traídos desde La Habana, Cuba y los trabajos se alargaron veintitrés años, siendo completados en 1695.
En 1739 estalló la Guerra de la Oreja de Jenkins, la causa inmediata de la conflagración fue un incidente cerca de la costa de Florida cuando el capitán de un guardacostas español, Juan León Fandiño, interceptó el Rebbeca al mando de Robert Jenkins y le hizo cortar a éste una oreja; después de lo cual le liberó con este insolente mensaje: “Ve y dile a tu Rey que lo mismo le haré si a lo mismo se atreve”. Este suceso enardeció a la opinión pública inglesa y dio lugar a que Inglaterra declarara la guerra a España. El general James Oglethorpe atacó y conquistó el Fuerte Mosé, defendido por 100 reclutas de raza negra, tras recibir noticias de ello, el contraataque español no se hizo esperar y esa misma noche las tropas de Montiano asaltaron el Mosé matando o capturando a más de 100 británicos de la guarnición que había quedado allí, mientras Oglethorpe y el grueso de sus tropas (más de 1.000) instalaban unos cañones y ponían sitio por segunda vez al Castillo de San Marcos, confiando éste, en poder rendirlo con un bombardeo continuo. Sin embargo, un pequeño navío español pudo evadir el bloqueo y dar aviso a La Habana, desde donde se enviaron suministros, terminando a los 38 días el asedio sin haber conseguido los británicos rendir el castillo.
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