Historias de la Historia de España. Capítulo 33. Érase el mismo día 21 un capitán de navío y una orden de abordaje a un navío de tres puentes

bustamante
El brigadier don José de Bustamante y Guerra, siendo el responsable militar de la plaza y provincia de Montevideo y la escuadra del Río de la Plata, consiguió una suscripción, entre sus ricos paisanos emigrantes, para construir un navío y regalárselo al rey, por lo cual se le bautizó el Montañés (Ferrol 1794), y añadía en la instancia que a tal efecto elevó, para que fuese mandado, sobre todo en tiempo de guerra y de haber «existencias», por un capitán de navío cántabro.
El Montañés por tanto fue construido por Julián de Retamosa sucesor del célebre José Romero Landa como constructor de barcos para la Armada. Tomando como base los planos de Romero Landa ajustó el peso del lastre, afinó las proas y reforzó las popas, logrando su perfección como navío de línea español en este navío, siendo con el Neptuno y el Argonauta los navíos de esta clase, siendo sus propiedades navegando de bolina, a un largo o a popa extraordinarias y pudieron compararse con ventaja a los mejores extranjeros.
Más rápido que sus contemporáneos llegó a andar 14 nudos con viento fresco a un largo y 10 ciñendo, siendo lo normal 10 y 8 respectivamente. Además, conservaba perfectamente su batería baja, con una altura sobre la flotación de 1,89 mts.
Su primer comandante es el capitán de navío don José Jordán, que tras apresar la fragta francesa Efigenia consiguió burlar, durante la guerra que España y otras potencias occidentales declararon a la Francia revolucionaria, ocho navíos franceses (uno de tres puentes) y dos fragatas, logrando fondear en San Feliú de Guixols el 30 de marzo, donde tuvo tiempo de acoderarse, y repeler el ataque que duró 2h 30´ donde mantuvo combate a larga distancia con los navíos que sucesivamente iban pasando por su costado y que resultó favorable al Montañés, que llegó a disparar 1.100 proyectiles. Los españoles sufrieron sólo la pérdida del condestable y dos marineros y varios heridos. Los franceses se retiraron y regresaron a Menorca.
El 14 de mayo de 1795 llega de arribada a Mahón, con los prisioneros franceses que tenia de la fragata apresada la “Efigenia”.
Ese mismo año es insignia de la escuadra del Jefe de Escuadra don Ignacio María de Álava que es destinada a Filipinas para reforzar la presencia española en la zona, y que estaba compuesta por tres navíos y cinco fragatas. En el viaje no hubo enfermos a bordo gracias a las inteligentes disposiciones de Álava y durante la travesía del Pacífico las dotaciones de los buques se ejercitaron continuamente en el uso de la artillería, ya que pensaban (acertadamente) que estaban en guerra con Inglaterra.
Se mantuvo el navío, posteriormente, ocho años con la misión principal de hostigar el comercio británico en los mares de China. Aunque esta labor no fue muy destacada la escuadra española se encontraba perfectamente preparada para combatir a los británicos si se hubieran presentado, logrando hacer una fuerza disuasoria a un hipotético ataque a las Filipinas por parte de estos, que preferían atacar posiciones francesas, menos férreamente defendidas. Álava sorprendió en una ocasión a dos navíos y una fragata británicos un tanto descuidados en las costas de China cerca de Cantón. Los ingleses tuvieron que aparejar picando cables y abandonando botes y pertrechos. Pudieron huir especialmente porque el Montañés hacía agua y tenía daños en el aparejo. Luego los ingleses publicaron que los dos navios y la fragata habían dado caza a los españoles.
Volvió en 1803 a Cádiz, donde estaría fuera de servicio en reparaciones.
En junio de 1805 se decide su alistamiento y en un tiempo récord de seis horas y media se le forroó el casco de cobre.
Su comandate informa tras llegar de Ferrol a Cádiz:
“Desde que salió este buque del Ferrol empezaron a caer enfermos de calenturas que el facultativo caracteriza de pútridas y sinocales. Estos se han aumentado cada día y hoy por hoy hay ya 72, de los cuales 31 se hayan en estado de convalecencia, lo cual se atribuye a la falta de ropa para su aseo y abrigo, y aunque en estos tres días han fallecido tres individuos, el uno de la tropa y los dos de marinería, no juzga el cirujano que sea epidemia esta enfermedad”.
En Trafalgar pierde a sus dos comandantes, don Francisco Alcedo y don Antonio Castaños, pero el teniente de navío don Alejo Gutiérrez de Rubalcava logró llevarlo a la bahía de Cádiz, 20 tripulantes murieron y 29 fueron heridos.
Una vez reparadas sus averías (25 de febrero de 1806) efectuó diversos viajes, tocando tierra en Baleares y Canarias.
En junio de 1808 participa en la captura de la escuadra francesa de Rosilly en Cádiz.
Al mando de José Quevedo el 1 de mayo de 1809, en conserva del navío “San Lorenzo” y dos ingleses conducen a prisioneros franceses a Canarias, regresando a Cádiz el 18 de septiembre. En diciembre parte a Puerto Rico a llevar prisioneros y presidiarios y recoger caudales.
Tuvo su final en un violento temporal frente a la bahía de Cádiz estando mandado por José Quevedo, el 6 de marzo de 1810. Fue parcialmente quemado por los franceses, que sitiaban la ciudad, pero pudo ser recuperado, siendo vendido en subasta pública el 12 de marzo de 1822.
José Bustamante y Guerra
Biografía
Nacido en Santander el 3 de septiembre de 1758, a los 15 años sienta plaza de guardiamarina (27 de abril de 1774) participando en 1775, a bordo del jabeque Gamo, en la campaña de Argel. En 1781 toma parte en la conquista de Pensacola (Florida), y nuevamente en guerra contra la corona británica, es herido en el ataque a Gibraltar del 15 de septiembre de 1782, aunque no se retira del combate hasta la mañana siguiente. El (21 de diciembre) del mismo año es ascendido al grado de teniente de navío.
En 1786 es nombrado alférez de la Real Compañía de Guardias Marinas de Cádiz y encargado de la compañía de guardiamarinas de Ferrol, que embarcan en la escuadra de Juan de Lángara. Su carrera militar prosigue con sus nombramientos sucesivos de capitán de fragata (14 de junio de 1791) y teniente de la compañía de guardiamarinas de Ferrol (junio de 1792).
 Al año siguiente, se embarca en el navío San Eugenio y se dirige a la América septentional para proteger el comercio español y hostigar a las fuerzas francesas de la isla de Santo Domingo. La escuadra, formada por once navíos, siete fragatas y nueve bergantines, estaba basada en Puerto Cabello y participa activamente en la toma del fuerte del Delfín en Santo Domingo (1793).
 El 27 de octubre de 1796 su carrera militar culmina con el ascenso a Capitán de Navío en las colonias americanas, desde donde regresa a España en 1801 al mando del navío Asia, que fue desarbolado en un temporal en este viaje.
 Trafalgar
 En 1805 toma el mando del navío Montañés, construido a expensas de los cántabros, que lo habían ofrecido al rey. Durante el combate, el Montañés forma parte de la escuadra de observación de Gravina, que soporta el mayor ímpetu del enemigo. En lucha contra un navío inglés de tres puentes, una bala de cañón provoca su muerte a la edad de 47 años, siendo sus últimas palabras: “He dicho que orcen, que yo quiero arrimarme más a ese navío de tres puentes, batirme a quemarropa y abordarle”.

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 Enciclopedia General del Mar, de ediciones Garriga.
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