Historias de la Historia de España. Capítulo 23. Erase un bigote, muchos tiros, «¡Se sienten coño!», un “elefante”, unos transistores y un semáforo.

23F
Es bien conocido que desde los tiempos más antiguos el uniforme militar ha sido estudiado y cuidado hasta en los detalles más insignificantes. Pero, por otra parte, el uniforme va unido al individuo y, por tanto, formando un todo. De tal forma, que igualmente se ha contemplado el aspecto que pudieran ofrecer las partes visibles de la persona uniformada.
Así, en nuestro Reglamento puede leerse:
El bigote en la Guardia Civil
“no deberá salir nunca de su casa cuartel sin haberse afeitado por lo menos tres veces por semana, o teniendo la barba con la más esmerada policía, el pelo corto, lavada cara y manos, con las uñas bien cortadas y limpias, el vestuario bien aseado y con el calzado perfectamente lustroso”.
(Artículo 11 de la Cartilla del Guardia Civil. Aprobada por R.O. de 30 de octubre de 1879).
El pelo que crece en la cara ha sido objeto por parte de los hombres, salvo rarísimas excepciones en algunas mujeres, de muy diversas formas, longitudes e intenciones estéticas.
La Guardia Civil no quedó al margen de estas consideraciones estéticas íntimamente unidas al aspecto uniforme de sus componentes. Y ya el Duque de Ahumada dictó en los primeros momentos pautas sobre el particular.
 “…, que se observe en todo la mayor uniformidad, cuidará VS. escrupulosamente que, tanto los señores jefes y oficiales como las clases de tropa que tiene a sus órdenes, usen el bigote en todo el largo del labio, sin permitir ninguna clase de perilla ni patilla y que el pelo se lleve siempre cortado a cepillo…”.
El bigote en la BeneméritaTranscurre poco tiempo cuando se promulga por el Ministerio de la Guerra una Real Orden en fecha 14 de agosto de 1845, para que en el ejército la tropa use bigote y los jefes y oficiales puedan llevar, además, una perilla y patilla con algunas limitaciones:
 “…perilla corta, entendiéndose, bajo este nombre, el vello que nace en el centro del labio inferior,
 pudiendo los mismos jefes y oficiales usar patillas, pero moderadas, rectas y sin unirlas al bigote ni perilla”.
Al mes siguiente, en otra Real Orden del Ministerio de la Guerra de fecha 23 de septiembre, “la Reina (q.D.G.) se ha dignado mandar, que en todos los cuerpos e institutos del ejército, queda absolutamente prohibido el uso de las barbas, …”.
Hace 32 años, alrededor de 150 guardias civiles liderados por el teniente coronel Tejero irrumpieron en el Congreso de los Diputados para acabar por la fuerza con el gobierno de una España que había iniciado una nueva etapa con la Constitución de 1978. Fueron las 17 horas más largas de una democracia que comenzaba a echar raíces.
El último coletazo del franquismo
Cuando España empezaba a olvidarse de la dictadura, sucedió el Golpe. Apenas fueron una horas, pero helaron la sangre de la imberbe democracia española.
El Golpe de Estado de 1981 se encuentra estrechamente relacionado con los acontecimientos vividos durante la Transición Española. Cuatro elementos generaron una tensión permanente, que el gobierno de UCD no logró contener: los problemas derivados de la crisis económica, las dificultades para articular una nueva organización territorial del Estado, las acciones terroristas protagonizadas por ETA y la resistencia de ciertos sectores del ejército a aceptar un sistema democrático.
Operación Galaxia
La Operación Galaxia fue el nombre en clave dado a un plan golpista que tuvo lugar en 1978 en España. Toma su nombre del lugar en el que los oficiales que tomaron parte en él se reunieron, la cafetería Galaxia, actualmente Van Gogh Café, en Madrid el 11 de noviembre de 1978. Su finalidad era detener los procesos de reforma política llevados a cabo por el gobierno de Adolfo Suárez que estaban teniendo lugar en España en ese momento.
La fecha prevista para el golpe de Estado era el viernes 17 de noviembre de 1978, elegida porque el rey Juan Carlos I estaría de viaje oficial en México. El plan consistía en la ocupación del palacio de La Moncloa, en el que el gobierno en pleno, que estaría celebrando el Consejo de Ministros, sería arrestado, para obligar al rey a crear un gabinete de salvación nacional. Las tres personas encargadas de la operación eran el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero, el capitán de la Policía Armada Ricardo Sáenz de Ynestrillas y otro coronel del Estado Mayor, cuyo nombre es desconocido.
Un capitán de Infantería de la Policía, un comandante de Infantería destinado en la Academia de la Policía Armada y un Comandante de Infantería del Estado Mayor del Ejército estuvieron presentes en la conversación e informaron a sus superiores del complot, por lo que éste pudo ser desmontado y los tres se salvaron del consejo de guerra.
El 8 de mayo de 1980 los dos sospechosos principales, Tejero e Ynestrillas, fueron juzgados. Ambos manifestaron que la conversación en la cafetería Galaxia era «una discusión teórica sobre la posibilidad de dar un golpe de Estado». El fiscal pidió seis años para Tejero y cinco para Ynestrillas, pero sólo fueron condenados a siete meses y un día, y seis meses y un día respectivamente. Ninguno de ellos perdió su rango militar, incluso Ynestrillas fue posteriormente ascendido a comandante.
Mientras crece la voluntad golpista en sectores del ejército y de la extrema derecha, el gobierno progresa en el inicio de la década hacia una profunda crisis, que durante 1980 se volverá cada vez más insostenible. Entre los principales acontecimientos destacan la dimisión del ministro de Cultura, Manuel Clavero, el 15 de enero, la remodelación del gobierno el 3 de mayo, la moción de censura presentada contra Adolfo Suárez por parte del PSOE los días 28-30 de mayo, la dimisión el 22 de julio del vicepresidente del Gobierno, Fernando Abril Martorell, que produce una nueva remodelación en septiembre, y la elección en octubre de Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón como portavoz del grupo parlamentario centrista, candidato alternativo al oficial (Santiago Rodríguez-Miranda) promovido por Suárez.
Dimisión de Suárez
La debilidad creciente de Suárez en el seno de su propio partido propicia la presentación de su dimisión como presidente del Gobierno y de UCD el 29 de enero de 1981, en una intervención televisiva, tras la cual los acontecimientos se precipitan. El 1 de febrero, el Colectivo “Almendros” publica en El Alcázar un artículo claramente golpista; del 2 al 4 de febrero, los reyes viajan al País Vasco y visitan la Casa de Juntas de Guernica, donde los diputados de Herri Batasuna les reciben con un fuerte abucheo y varios incidentes, y el 6 de febrero aparece asesinado el ingeniero de la central nuclear de Lemóniz, José María Ryan, secuestrado unos días antes, mientras se sigue sin noticias de otro industrial secuestrado, Luis Suñer.
En medio de este tenso clima, se ponen en marcha los procesos de sustitución de Suárez. Entre los días 6 y 9 de febrero tiene también lugar el II Congreso de UCD en Mallorca, donde el partido aparece descompuesto y es elegido como presidente Agustín Rodríguez Sahagún, y el día 10, Leopoldo Calvo-Sotelo es nombrado candidato a presidente del Gobierno.
En este enrarecido escenario, el día 18, Calvo-Sotelo presentaba su gobierno, pero en la votación del día 20 no obtuvo la mayoría necesaria para la investidura, por lo que debía producirse una nueva votación el día 23, día que elegirían los golpistas para su tentativa de golpe de Estado. Una tentativa en la que iban a confluir las voluntades de un golpe duro, promovido por el capitán general Jaime Milans del Bosch y uno blando promovido por el general Alfonso Armada, en aquel momento hombre de confianza del Rey.
En el golpe del día 23 coinciden las distintas tramas golpistas que operaban desde el inicio de la Transición, mediante una acción coordinada. A las seis en punto de la tarde empieza la votación nominal para la investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo como Presidente del Gobierno de España. A las 18:22 horas, cuando iba a emitir su voto el diputado socialista Manuel Núñez Encabo, se inicia la operación “Duque de Ahumada”, en referencia al fundador de la Guardia Civil. Según el plan trazado, un grupo de guardias civiles, subfusil en mano, irrumpió en el hemiciclo del Congreso de los Diputados encabezados por el teniente coronel Antonio Tejero. Éste, desde la tribuna, gritó “¡Quieto todo el mundo!” (Sic) y dio orden de que todos se tirasen al suelo.
Como militar de más alta graduación allí presente y como vicepresidente del Gobierno, el teniente general Gutiérrez Mellado se levantó, se dirigió al teniente coronel Tejero y le ordenó que se pusiera firme y le entregase el arma. Tras un brevísimo forcejeo y para reafirmar su orden, Tejero efectuó un disparo que fue seguido por unas ráfagas de los subfusiles de los asaltantes. Sin inmutarse, con los brazos en jarras, el anciano general permaneció indiferente al sonido de las armas. Mientras la mayor parte de los diputados obedecía las órdenes de Tejero, el diputado Carrillo y el presidente Suárez se mantuvieron sentados en sus escaños. Suárez incluso hizo ademán de ayudar a Gutiérrez Mellado. Durante el asalto, un ayudante de uno de los diputados sufrió un ataque de ansiedad y golpeó a un presente en la nariz.
Pedro Francisco Martín, operador de Televisión Española, grabó más de media hora del momento, aportando al mundo un documento audiovisual de valor incalculable sobre la tentativa de Golpe de Estado. Con la toma del Hemiciclo y el secuestro de los poderes ejecutivo y legislativo, se intentaba conseguir el llamado “vacío de poder”, sobre el cual se pretendía generar un nuevo poder político. Más tarde, cinco de los diputados fueron separados del resto: el aún presidente del Gobierno, Adolfo Suárez González, el ministro de Defensa y presidente de UCD, Agustín Rodríguez Sahagún, el líder de la oposición, el socialista Felipe González Márquez, el segundo en la lista del PSOE, Alfonso Guerra, y el líder del Partido Comunista de España, Santiago Carrillo.
Aquella noche es recordada como “la noche de los transistores”, debido a que la Cadena SER continuó emitiendo y una buena parte de la población la pasó pegada a la radio siguiendo los acontecimientos.
Sublevación en Valencia
 
Cerca de dos horas después del asalto del teniente coronel Tejero al Parlamento, Juan García Carrés le transmitió lo siguiente:
la IIª Región Militar (Sevilla, Pedro Merry Gordon),
la IIIª (Valencia, Jaime Milans del Bosch),
la IVª (Barcelona, Antonio Pascual Galmes) y
la Vª (Zaragoza, Antonio Elícegui Prieto)
se habían sublevado.
Poco después le dijo que la Iª (Madrid, Guillermo Quintana Lacaci) y las Capitanías Generales de Baleares (Manuel de la Torre Pascual) y de Canarias (Jesús González del Yerro) eran dudosas. La VIIª Región Militar (Valladolid, General Campano) y el Jefe de la Zona Marítima del Mediterráneo, Capitán de Navío José Serra Castelló, le transmitieron al Rey de España que estaban a su disposición para lo que él quisiera.
La Vª Región Militar (Zaragoza), bajo el mando del teniente general Elícegui Prieto, adquiere una importancia especial porque ese día se encontraban en la capital aragonesa varias unidades de la División Acorazada Brunete realizando prácticas de tiro. Pero ninguno de estos capitanes generales apoyaría firmemente el golpe. El único capitán general que se sublevó fue Jaime Milans del Bosch, quien sacó 1.800 hombres y 40 tanques a las calles de Valencia.
Gobierno Provisional
A las nueve de la noche, un comunicado del Ministerio del Interior informaba de la constitución de un gobierno provisional con los subsecretarios de todos los ministerios, presidido por Francisco Laína, director de la Seguridad del Estado, para asegurar la gobernación del Estado y en estrecho contacto con la Junta de Jefes de Estado Mayor. Entretanto, otro general golpista, Torres Rojas, fracasaba en su intento de suplantar en el mando de la División Acorazada Brunete al general Juste, jefe de la misma, abortándose la pretensión de ocupar los puntos estratégicos de la capital, entre ellos la sede de Radio y Televisión, y la difusión de un comunicado relatando el éxito del golpe.
La negativa del rey a apoyar el golpe permitió abortarlo a lo largo de la noche. El propio monarca (en tanto Sabino Fernández Campo y Alfonso Armada Comín jugaban al gato y al ratón) se aseguró mediante gestiones personales y de sus colaboradores la fidelidad de los mandos militares, aunque algunas fueran ambiguas, como por ejemplo la respuesta del capitán general de Baleares, Manuel De La Torre Pascual (amigo personal de Pedro Mas Oliver, teniente coronel ayudante de campo de Milans del Bosch) al presidente del entonces ente balear pre-autonómico (CGI) Jeronimo Alberti: Estamos atentos pero tranquilos, aunque dispuestos a sacar las tropas a la calle, si la situación lo requiere. También destacó la actitud del presidente de la Generalidad de Cataluña, Jordi Pujol, quien poco antes de las diez de la noche transmitía a toda España por las emisoras de Radio Nacional y Radio Exterior una alocución donde llamaba a la tranquilidad. Hasta la una de la noche tuvieron lugar gestiones desde el Hotel Palace, en los alrededores del Congreso, lugar elegido como centro de operaciones por el general Aramburu Topete, entonces director general de la Guardia Civil (teniendo bajo sus órdenes directas a mandos del Cuerpo, como el coronel jefe de Madrid Constantino Gómez González) y el general Sáenz de Santa María, a su vez director general de la Policía Nacional.
Intervención televisiva del Rey
A la una y catorce minutos de la madrugada del día 24 de febrero, el Rey intervino en televisión, vestido con uniforme de Capitán General de los Ejércitos para situarse contra los golpistas, defender la Constitución española, llamar al orden a las Fuerzas Armadas en su calidad de Comandante en Jefe y desautorizar a Milans del Bosch. A partir de ese momento el golpe se da por fracasado. Milans del Bosch, aislado, canceló sus planes a las cinco de la mañana y fue arrestado, mientras que Tejero resistió hasta el mediodía del 24. Sin embargo, ya durante la mañana del día 24 fueron liberados los diputados.
El juicio y las consecuencias del golpe
Tras el golpe quedaron algunos interrogantes, especialmente referidos al papel que jugó cada uno de los principales golpistas y especialmente a las intenciones y apoyos de Armada. Las consecuencias más destacadas fueron el inicio de un proceso de involución autonómica con la aprobación de la Ley Orgánica de Armonización del Proceso Autonómico (LOAPA), posteriormente declarada parcialmente inconstitucional, y que la monarquía salió poderosamente reforzada entre la población y los medios políticos.
En el juicio seguido con posterioridad ante el Consejo Supremo de Justicia Militar, conocido como el Juicio de Campamento, fueron condenados a 30 años de reclusión, como principales responsables del golpe de estado, Milans del Bosch, Alfonso Armada y Antonio Tejero Molina.
La trama civil del golpe nunca fue investigada de modo riguroso, siendo el único civil condenado el ex dirigente de los Sindicatos Verticales de la dictadura franquista Juan García Carrés.
El “Elefante Blanco”
La identidad del popularmente conocido como “Elefante Blanco”, el militar promotor del golpe al que Tejero esperaba en el Congreso para hacerse cargo del gobierno y que nunca apareció, no ha trascendido y sigue siendo un misterio. Entre los nombres apuntados se encuentran los de Alfonso Armada o Milans del Bosch, partícipes conocidos en el golpe. Según otros, como Manuel Gutiérrez Mellado, el elefante blanco era el general De Santiago. Según otros, como Antonio García-Trevijano, era el propio Juan Carlos de Borbón.
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Y como no por muy trágica o tétrica que sea la situación en España no tardaron en producirse chistes y coplillas con relación al golpe…
¿Por qué a la irrupción de los guardias civiles en el congreso se le llamó el semáforo?
–          Porque los “rojos” se pusieron “amarillos” cuando vieron entrar a los “verdes”
Y ésta la letra del tanguillo compuesta por Juan Palacios:
Aquellos guardias civiles que interrumpieron la votación
 jodieron la investidura del jefe de la nación
 secuestraron al gobierno la prensa y la oposición
Allí estaba Tejero vaya un pitote
 con un tricornio negro
 su traje verde y con sus bigotes
Se subió a la escalera
 y les habló
 “estense todos quietos
 ay, por favor”
Estaba la gente cagaíta de miedo
 bajo sus escaños tiraos por el suelo
 De repente el Guti se fue pal Tejero
 ay coño que susto nos matan al viejo
Tejero como ya dije
 sin moverse de su sitio
 se puso a pegarle tiros al techo del hemiciclo
Suárez se queda quieto, Carrillo no mueve un dedo
 y el pobre de Sagaseta rodilla en tierra rezando el credo
 y hasta se empinan los rizos de la cabeza del Escuredo
¡Qué nochecita pasamos los españoles, vaya una gracia!
 si el Borbón no lo remedia
 nos quitan la democracia
 las huelgas los sindicatos y hasta la Constitución
Los tanques por Valencia van como locos
 menos mal que Juan Carlos me los convence poquito a poco
 Y al ver como se pone la situación
 se reúne la Junta de Estao Mayor
Y al cabo de un rato sacan una nota
 diciendo “Tejero, no seas cabezota”
 Ríndete al momento, no seas desgraciao
 que los golpeteros te han abandonado
Tejero sin inmutarse sin bajarse del poyete
 le hace un corte de mangas al Aramburu Topete
 “De aquí no se mueve nadie, soy el Caballo de Troya
 y estoy dispuesto a cargarme
 medio congreso si no me apoyan
 que estoy hasta los bigotes de que me tomen
 por gilipollas

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Los guardias civiles irrumpen en el Congreso
A las 18.23 horas, un pelotón de guardias civiles asaltan el Congreso durante la sesión de investidura de Calvo Sotelo como presidente del Gobierno.
Tejero se dirige a los diputados
El teniente coronel trata de tranquilizar a los diputados tras el asalto, anunciándoles que en media hora “llegará la autoridad militar competente”.
Milans del Bosch saca los tanques a las calles de Valencia
El teniente general Milans del Bosch ordena desplegar los tanques en las calles en Valencia y decreta el Estado de Excepción.
El mensaje del Rey
Don Juan Carlos se dirige al país en un mensaje televisado la noche del 23-F para exigir el retorno de la legalidad constitucional.
Final del Golpe. Los diputados salen del Congreso
En la mañana del 24 de febrero, después de casi 20 horas de secuestro, los diputados pueden abandonar el Congreso. El Golpe ha fracasado.
Los personajes secundarios
Severino Donate da voz en este reportaje a los personajes secundarios de esta pesadilla para la democracia española.
Los periodistas del 23-F
El programa La ventana charla con los periodistas a los que les tocó informar aquel 23 de febrero de 1981 del Golpe de Estado.
La Ser, la única que mantuvo la señal desde el Congreso
La Cadena Ser fue la única que pudo informar en todo momento de lo que ocurría en el interior del hemiciclo.
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