Evaristo Fernández de San Miguel y Valledor

Nota: Las fichas de personajes son descargables clickando en ellas

Estudiante de Humanidades en la Universidad de Oviedo, se integró en las unidades de voluntarios con el estallido de la Guerra de la Independencia integrándose en el Batallón de Voluntarios del Estado en Madrid en 1807. Huyó de la capital al iniciarse la guerra dirigiéndose a Asturias donde ingresó en el Batallón Covadonga integrado en el Regimiento Infiesto con el que tomó parte en los combates de Cabezón, San Vicente de la Barquera, Pajares y Peña del Castillo, llegó a capitán, fue hecho prisionero en este último punto y fue llevado a Francia. No parece que sean ciertos los rumores de su robespierrismo exaltado durante el cautiverio, ya que es más posible que durante el tiempo que pasó en Francia estuviera bajo la protección de dos hermanos afrancesados (según la Francmasonería en cueros, 1823). Sí lo es, en cambio, que intentó fugarse, siendo llevado por ello en 1813 a la fortaleza de Montpellier, hasta que fue liberado en 1814.. Sus acciones militares en la zona serán decisivas en el intento de liberación de Santander. Se mostró como hombre fuerte, leal y, en ocasiones, duro con el enemigo. En francia tomó contacto con muchos de los militares liberales que serían decisivos en el devenir de la historia de España años más tarde.

Tras su liberación en 1814 con la firma de la paz, participó en los movimientos opuestos al Manifiesto de los Persas que legitimó la restauración absolutista de Fernando VII. Se incorporó entonces al regimiento de Asturias, con el que tomó parte primero en la ocupación en San Juan de Luz (Francia). En 1819 ascendió a segundo comandante y fue destinado al ejército expedicionario de Ultramar y, luego, ya como segundo comandante del ejército expedicionario, que se había concentrado en torno a Cádiz, tomó parte en la Conjuración del Palmar, hasta que fue detenido por masón (con el nombre de “Patria”, según consta en la lista del Archivo General de Palacio) y encerrado en el castillo de San Sebastián en Cádiz. Ello no le impidió continuar la conspiración, pues secundó la proclamación de la Constitución que hizo Riego el 1 de enero de 1820 en la localidad sevillana de Cabezas de San Juan (véase Pronunciamiento de Riego), y publicó junto con Antonio Alcalá Galiano la importante Gaceta patriótica del Ejército Nacional. Nombrado Segundo Jefe de Estado Mayor, siendo uno de los primeros hombres que se une el 1 de enero de 1820 al alzamiento de Rafael de Riego, dirigiéndose con él desde San Fernando hacia la capital de España. En este momento es ascendido a Coronel. Aunque es discutido, parece haber sido el autor de la letra del Himno de Riego.

Tras jurar Fernando VII la Constitución liberal de Cádiz, se trasladó a Madrid, donde fue nombrado para ocupar diversos puestos en torno al Ministerio de la Guerra. Los movimientos contrarrevolucionarios de Fernando VII se hacen más patentes en Madrid que en otros lugares. San Miguel tiene, entre sus obligaciones, estar a cargo del Batallón de Patriotas y, por ende, de la Milicia Nacional en la ciudad. En julio de 1822 se ve obligado a usar la fuerza contra unidades realistas que intentaba entrar en la capital. En este tiempo fue miembro del Gabinete como Secretario del Despacho de Estado, con rango equivalente a Ministro de Asuntos Exteriores desde el 5 de agosto de 1822 al 2 de marzo de 1823 en que lo sustituye Álvaro Flórez Estrada, debiendo enfrentarse durante su ministerio a las acciones de las potencias extranjeras unidas en la Santa Alianza en favor del absolutismo. Con la llegada de los Cien Mil Hijos de San Luis, junto con Espoz y Mina, combate en Cataluña pero es gravemente herido, detenido y trasladado al país galo.

Liberado en 1824, durante la Década Ominosa no pudo volver a España y se exilió en Londres. Regresó en 1834 con la amnistía general, uniéndose inmediatamente a la causa de María Cristina de Borbón en defensa de la legitimidad de Isabel II en el enfrentamiento con el Infante don Carlos por la Corona española. Se unió así al ejército cristino durante la Primera Guerra Carlista donde llegó a ascender hasta Mariscal de Campo, destacando su participación en la Batalla de Mendigorría -por la que obtuvo la Cruz Laureada de San Fernando. Llegó a ser nombrado General en Jefe de los Ejércitos del Centro.

Al finalizar la Guerra Carlista fue nombrado Capitán General provisional de Aragón y apoyó de forma explícita los movimientos revolucionarios de 1836 que desencadenó el motín de la Granja de San Ildefonso para el restablecimiento de la Constitución gaditana de 1812 en perjuicio del Estatuto Real de 1834.

Fue elegido diputado en las Cortes que aprobaron la Constitución de 1837. Fue Ministro de la Guerra durante la regencia de Baldomero Espartero, siendo Presidente del Consejo de Ministros Eusebio Bardají Azara. De 1836 a 1850 fue elegido diputado sucesivamente por Oviedo, Zaragoza y Madrid. En 1851 fue elegido senador vitalicio aunque no regresó a la actividad política efectiva hasta la llegada del Bienio Progresista en 1854, de nuevo con Espartero y O’Donnell, siendo partícipe activo de los movimientos revolucionarios de la Junta de Madrid, Capitan General de Castilla La Nueva y Comandante General del Real Cuerpo de Alabarderos. El recuerdo de sus actuaciones al frente de la Milicia Nacional en 1822 en defensa de Madrid le llevaron a ser apodado por sus conciudadanos Ángel de la Paz.

Además de la Laureada de San Fernando, fue distinguido con la Gran Cruz de la Orden de Carlos III y la Orden de San Hermenegildo

Fue también académico de honor desde 1836 de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis.

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Archivo de Cortes. Legajo 104, N. 84.
Archivo General Militar de Segovia, expediente Velasco Coello.
Archivo General de Palacio. Papeles Reservados, 87.
La Francmasonería en cueros vivos y los francmasones en faldones. O sean reflexiones sobre Las reflexiones que ha publicado el señor don Antonio Alcalá Galiano con relación al Zurriago número 79 y 80. Por dos españoles puros y netos. Gibraltar, 1823.
GIL NOVALES, Alberto. Las Sociedades patrióticas. Madrid: Tecnos, 1975.
PALAU Y DULCET, Antonio. Manual del librero hispanoamericano. 2ª ed. Barcelona, 1948-1977.
SUÁREZ, Constantino: Escritores y artistas asturianos. Madrid, 1936.
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