D. JORGE JUAN. Ilustre Marino, profundo Matemático.

Jorge juan

Valeroso como pocos y perspicaz como ninguno, estas son las características que, sin duda, mejor definen a Jorge Juan y Santacilia, un ilustre español que, durante el s.XVIII, combinó los empleos de militar, científico y espía y a quien la Armada rindió un solemne homenaje en el Real Observatorio de Madrid la pasada jornada. Durante la tarde, y con motivo del que hubiera sido su 300 aniversario, el Subsecretario de Fomento Mario Garcés Sanagustín y el Almirante Jefe de Estado Mayor de la Armada Jaime Muñoz-Delgado y Díaz del Río descubrieron una placa en honor de este héroe español en los jardines del insigne edificio, los cuales se tiñeron de blanco por las decenas de uniformes militares presentes.

Sin embargo, este no fue el único recuerdo en honor de Jorge Juan ya que, tras la inauguración del monumento, y bajo techo, dos expertos repasaron pormenorizadamente la vida de este desconocido héroe español y dieron a conocer la repercusión que sus investigaciones cosmológicas han tenido en la época actual. El homenaje fue a su vez el cañonazo de salida al «Seminario de Navegación Astrológica» que se sucederá durante los días 23,24 y 25 de septiembre en el marco de laIII Semana Naval de Madrid.

Ancla y placa en contra del olvido

Bajo un sol de justicia que no derritió -ni mucho menos- los ánimos de los asistentes, Garcés y Muñoz Delgado descubrieron primero una placa en honor de Jorge Juan instalada en un monumento en forma de ancla donado por la Armada. Un sencillo monolito que, a partir de ahora, tratará de combatir el olvido que ataca a este personaje desde hace exactamente tres siglos.

Después de ello, el Subsecretario de Fomento fue el primero en alzar la voz con la intención de recordar las hazañas y el carácter de este personaje. «Hemos venido aquí para conmemorar a un insigne marino, un insigne humanista y un insigne hombre de la ilustración. Un hombre que, probablemente, personifica como nadie el SXVIII, don Jorge Juan y Santacilia»

Garcés no se olvidó tampoco del legado de Jorge Juan a nivel científico. «Como hombre humanista que fue, en el año 1.790 consideró la necesidad de (…) constituir los dos grandes observatorios que son buques insignias de nuestra Historia: el Real Observatorio de la Armada y el Real Observatorio de Madrid», añadió el político.

Finalmente, el Subsecretario de Fomento también aludió al espíritu de Jorge Juan para tratar de salir de las aguas turbias en las que se encuentra España: «Actualmente vivimos una de las crisis económicas más importantes que han azotado a nuestro país en los últimos 200 años. Y siendo esto así, creo que su ejemplo debe ser un ejemplo esencial para todos nosotros, pues, desde el conocimiento, la ciencia, y la determinación, fue un hombre que sabía que había que renovar, que había que cambiar».

De marino a marino

Por su parte, el Almirante Jefe de Estado Mayor de la Armada tomó después la palabra para criticar el olvido en el que han caído multitud de héroes españoles a lo largo de los siglos: «Con la figura de Jorge Juan lamentablemente se repiten las mismas circunstancias que con otros insignes españoles que, habiendo prestado un gran servicio a nuestra nación, habiendo tenido una relevancia fundamental en el devenir de nuestra historia, y habiendo gozado de un enorme prestigio nacional e internacional, murieron sin que sus méritos fueran lo suficientemente reconocidos en su país, cayendo en el más injusto de los olvidos».

Con todo, el militar quiso hacer hincapié en la importancia que tuvieron los conocimientos marítimos del héroe español a la hora de dar forma a la Real Armada del XVIII, pues, «sus reformas en las ingenierías de los buques, los arsenales y la enseñanza, sentaron las bases de la edad de oro que vivió la construcción naval en España a mediados del SXVIII».

La historia de un militar, científico y espía

MANUEL P. VILLATOROMADRID
Acabado el homenaje, el Capitán de Navío Mariano Juan y Ferragut tomó la palabra para desenterrar la heroica historia de un hombre que, además de militar y científico, puso en riesgo su vida en varias misiones de espionaje al servicio de la corona española. Sus primeras palabras no dejan duda sobre lo trascendental de su aportación a nuestro país: «Jorge Juan es el científico español más importante de la Ilustración, y quizás de nuestra Historia».
Según explica el experto, Jorge Juan vino al mundo en la villa alicantina de Novelda el 5 de enero de 1.713. Concretamente, este futuro marino nació en una época en la que la Corona buscaba elevar el poder marítimo español. «La preocupación máxima de los Borbones fue restaurar nuestro poder naval para garantizar las comunicaciones con nuestro imperio ultramarino. (…) España no pretendió rivalizar con Inglaterra a nivel naval ni superar el poderío de Francia por tierra, pues nuestros recursos económicos y humanos no permitieran», señala Juan y Ferragut.
Desde muy joven, Jorge Juan entró a formar parte de la Orden de Malta lo que, a los 16 años, le llevó a convertirse en el comendador de una pequeña villa aragonesa. Sin embargo, y a pesar de que se hizo un nombre combatiendo a tan tierna edad, el joven sabía que su futuro no se encontraba en otro lugar que en la mar.
«Jorge Juan trató de ingresar en la Academia de Guardias Marinas a los 16 años, pero tuvo que esperar seis meses debido a que no había vacantes. Sin embargo, por fin pudo incorporarse a la Real Armada y pronto adquirió fama de alumno aventajado, por lo que sus compañeros pasaron a llamarle “Euclides”. Además, como ya conocía toda la teoría debido a que había estado de oyente en las clases durante el tiempo de espera, pudo embarcar casi de inmediato», destaca en su exposición el experto.
Al poco de subir a bordo, Jorge Juan tuvo que enfrentarse en multitud de ocasiones a los corsarios berberiscos, lo que fue forjando su carácter como militar. En cambio, su primer acto de valor no lo viviría con la espada en la mano, sino en el buque «Castilla» donde, arriesgando su vida, trató de apagar un incendio que se había declarado a bordo.
Una expedición para el recuerdo
A penas cinco años después de acabar sus estudios, Jorge Juan recibió su encargo más destacado. Concretamente, y junto a Antonio de Ulloa, debería acompañar a una expedición francesa a América del Sur para medir un arco de Meridiano bajo el Ecuador y así, de una vez por todas, calcular cual era el grado de achatamiento de la Tierra.
Curiosamente, el rey decidió encomendar el trabajo a estos veinteañeros, los cuales no contaban todavía con una graduación militar. «Para que no fueran inferiores a los franceses, se les ascendió a ambos a tenientes de navío, es decir, se saltaron tres empleos de golpe. Se repartieron los trabajos: Jorge Juan sería el matemático y Ulloa el naturalista», completa el español
En Quito, su destino, tuvieron que hacer frente a todo tipo de penurias para poder llevar a cabo sus mediciones junto a los franceses. «Allí se les llamó “los caballeros del punto fijo”, pues los lugareños afirmaban que estaban buscando el punto exacto por donde pasaba el Ecuador», destaca el experto. La expedición duró nada menos que 11 años, tras los cuales Jorge Juan llegó a ser reconocido como un destacado investigador en Francia.
Vuelta a España: espía al servicio de la Corona
No sucedió lo mismo en España, donde, según Juan y Ferragut, sus heroicidades tendieron a caer en el olvido. De hecho, tuvo que esperar algún tiempo hasta que le fue encomendado un nuevo trabajo: recabar en secreto toda la información que pudiera sobre la construcción de buques por parte de la Pérfida Albión y tratar de conseguir que especialistas navales del lugar viajaran a España para dar forma a una novedosa Armada.
En aquel viaje fue conocido de muchas formas. «Como Mr. Josues entró en contacto con los constructores ingleses, a los que les dio la posibilidad de trabajar en España ofreciéndoles unos contratos muy beneficiosos. (…) Fue numerosísima la cantidad de personal que aceptó la oferta, (…) entre 80 y 90 personas», completa el Capitán de Navío. Con todo, la desgracia se cernió sobre él cuando su operación fue descubierta y tuvo que huir hacia España.
A su regreso a España renovó la construcción naval con la reforma de los diques y arsenales de Cartagena, Cádiz y Ferrol y la implantación de un sistema propio de arquitectura naval. A su vez, en 1.572 el Rey le nombró director de la Academia de Guardiamarinas. Finalmente, llevó a cabo varias misiones como espía y embajador en Marruecos hasta su muerte a los 60 años.
Para terminar la jornada, Jesús Gómez González –Subdirector General de Astronomía, Geodesia y Geofísica del Instituto Geográfico Nacional- llevó a cabo un repaso por la influencia que la faceta científica y cosmológica de Jorge Juan ha tenido en importantes proyectos nacionales.
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Nota: En esta transcripción se ha respetado la ortografía original.
D. JORGE JUAN. Ilustre Marino, profundo Matemático cuyas obras le dieron el renombre de Sabio Español y serán eternos monumentos de su memoria. Nació en Noveldo en 1713, y murió en Madrid en 1773.

D. JORGE JUAN.
Ilustre Marino, profundo Matemático cuyas obras le dieron el renombre de Sabio Español y serán eternos monumentos de su memoria. Nació en Noveldo en 1713, y murió en Madrid en 1773.

Los hombres grandes son siempre dignos de nuestra memoria y veneración; pero mucho mas aquellos que, como el Excmo. Sr. D. Jorge Juan, han consagrado sus talentos y estudios en beneficio de su patria y de todo el género humano. Nació este ilustre Español en la Villa de Novelda, próxima á Alicante, en 5 de Enero de 1713; y sus padres D. Bernardo Juan y Doña Violante Santacilia le procuráron dar desde su tierna edad la mas completa educación; de suerte que habiendo entrado (después de venir de Malta) en 1729 en la Compañía de Guardias Marinas de Cádiz, se distinguió en ella no menos por su talento, aplicación y progresos, que por su espíritu y serenidad en las primeras campañas de mar. El alto concepto que supo grangearse le hizo acreedor á que, juntamente con D. Antonio de Ulloa, se le eligiese para ir con los Académicos Franceses Godin, Bouguer y la Condamine á executar en nuestra América meridional la medición de los grados terrestres debaxo del equador, con el objeto de averiguar la verdadera figura de la tierra.
Once años consumió en el desempeño de una confianza tan honrosa, viviendo lo mas del tiempo en los páramos y en las cumbres de las elevadas montañas de Guayaquil y Quito, atendiendo ademas á varios encargos del Virey sobre la defensa de aquellas plazas y disciplina de sus tropas, siendo por tal causa el amparo y confianza de los pueblos, que le dieron solemnes demostraciones de gratitud en sus mas críticos apuros. Vuelto á Europa, conferenció en Paris sus tareas con aquellos sabios, que lo miraron con honorífico aprecio; y vencidos los obstáculos que tanto lo aburrieron de dar á conocer su comisión y desempeño al nuevo Ministerio que encontraba, repartió el trabajo con su compañero, y dieron á luz en 1748, así la relación histórica del viage, como lasObservaciones astronómicas y físicas, de que hizo tan utiles aplicaciones á la magnitud y figura de la tierra, á la navegación y á otros objetos de general utilidad; disponiendo casi al mismo tiempo una Disertación histórica-geográfica sobre el meridiano de demarcación entre los dominios de España y Portugal. Finalizados estos trabajos, pasó á Londres con una comisión importante, cuyo buen desempeño le produxo una serie no interrumpida de otras muchas durante su vida activa y laboriosa. Exceden de veinte y quatro los viages que emprendió de órden de la Corte de un extremo á otro de España, y en ellos proyectó y dirigió los célebres arsenales de Cartagena y Ferrol, sus diques, las bombas de fuego, las gradas para construir navíos y botarlos al agua sin lesión, el método de construirlos igualmente que todas las demás clases de buques, las útiles mejoras en las minas de Almadén, con provecho de la salud de los trabajadores y considerable aumento del Erario: siendo consiguiente á esto la confianza con que todo se le consultaba, ya de obras civiles é hidráulicas, beneficio de minas, liga y afinación de monedas, dirección de canales y riegos, ya sobre otras materias científicas y de su peculiar profesión.
Nombrado Capitán de la Compañía de Guardias Marinas en 1751, mejoró los estudios, buscó excelentes maestros, supo dotarlos y apreciarlos dignamente, estableció el famoso Observatorio astronómico de Cádiz, y dedicado él mismo á la enseñanza dió, en su Compendio de navegación, impreso en 1757, no solo un digno exemplo á los otros maestros, sino un resúmen claro y elegante de quanto había adelantado la navegación hasta aquella época. Aun fué mas rápida y pública la reforma y mejora que recibió el Seminario de Nobles después de nombrado D. Jorge Juan por su Director: la Academia de S. Fernando, que ha tributado públicos testimonios de su gratitud al Zelo y laboriosidad de este hábil Consiliario suyo, reconocerá siempre como fruto de su consejo y dirección el haber publicado tan útiles y completas obras matemáticas, y el haber arreglado y fomentado estos estudios con particular aplicación al progreso de las Nobles Artes; y finalmente, para demostrar que su talento no era limitado á las ciencias y literatura, dió pruebas de su tino, prudencia y zelo en los asuntos políticos ocupaciones iba trabajando catorce años hacia su grande obra, que con el título de Exámen marítimo dió a luz en 1771: obra no menos original que sublime, y no menos profunda en su teórica, que atinada y precisa en sus vastas y útiles aplicaciones, con particularidad á la construccion y manejo de las naves. A tanto laboriosidad sacrifió su salud en términos que la repeticion de los cólicos biliosos convulsivos acabó con su vida en Madrid á 21 de Junio de 1773. Enterrósele con solemnidad en la Parroquia de S. Martin, donde cubre sus cenizas un honorífico epitafio. Su virtud, su modestia, su caridad, su patriotismo compitiéron con su saber. Toda la Europa le conocia, llamándole por antonomasia el Sabio Español. Los Ingleses le diéron en vida y personalmente las mismas públicas demostraciones de aprecio que después han dado á su Exámen marítimo, de que han repetido numerosas ediciones. Los Franceses lo han traducido y comentado tambien, y en España ha emprendido la misma ilustración con mucha profundidad y maestría un Oficial de Marina y compatriora del mismo D. Jorge, deseoso de dar á conocer todo el tesoro que en sí encierra una de las obra mas clásicas del siglo XVIII en las ciencias físico-matemáticas.
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ABC.es historia militar
libro Retratos de Españoles ilustres, publicado en el año de 1791.
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